El presidente saliente de los Estados Unidos, Donald Trump sufrió el viernes una contundente derrota en la Corte Suprema de Justicia de ese país, luego que los magistrados- varios de ellos puestos por su administración- rechazaran su intención junto con un grupos de fiscales afines a su partido, de anular millones de votos que dieron la victoria a Joe Biden. Desde funcionarios de su propio gobierno hasta el cuerpo electoral han cerrado fila para proteger la democracia de ese país.
La crisis desatada por Trump, que no ha presentado pruebas de un supuesto fraude electoral, no solo ha puesto a prueba la institucionalidad de ese país, sino que también está dejando lecciones a democracias tan débiles como la de Nicaragua, donde la justicia está parcializada, los poderes del Estado responden a intereses personales del gobierno de turno y además el sistema electoral carece de credibilidad.
El fallo de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos ha puesto en manifiesto el equilibrio, la autonomía y la importancia de la separación de los poderes de esta nación, contrario a lo que ocurre en Estados como Nicaragua, donde la separación de poderes es nula, explican analistas en temas políticos.
Y es que el tribunal superior dio un nuevo golpe este viernes en Trump, rechazando la demanda presentada por el fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton, apoyada por el mandatario, 19 fiscales generales estatales republicanos y 126 congresistas republicanos, que buscaba descartar los resultados de los comicios en los estados de Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin.
De manera que en su fallo, los magistrados de la Corte- seis de los cuales fueron nombrados por presidentes republicanos, tres por el propio Trump- desestimaron el caso, por falta de sustento y pruebas a las acusaciones de fraude.
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La importancia del Estado de Derecho
El jurista opositor y analista político, José Pallais Arana, destacó que la decisión adoptada por Corte Suprema sobre la demanda de Trump era de esperarse, ante las faltas de pruebas tangibles que respalden sus acusaciones «de fraude masivo», ya que quienes conocen como funciona el sistema judicial en Estados Unidos, saben del prestigios que significa llegar a ser juez federal o llegar a ser miembro de una Corte Estatal o de la Corte Suprema que implica desde luego un compromiso total con la Constitución y la Ley.
«Esa es la enseñanza más importante de estos eventos porque muchos apostaban que la Corte Suprema controlada por conservadores, con tres cargos que fueron electos por el Senado a propuesta de Trump, en el período de los últimos cuatro años iba a inclinarse a favor sus pretensiones. Sin embargo, era desde luego una garantía que no iban a lograr mover a la Corte a proceder en base a intereses políticos y lo ha demostrado con dos resoluciones seguidas en la misma línea», argumentó Pallais.
Agrega que, hay un valor esencial en los Estados Unidos, » y es que el voto popular debe respetarse a toda costa y que ningún poder del Estado puede interferir con la decisión popular y ese principio una vez más ha garantizado la independencia del Poder Judicial», destacó.

Pallais señaló además que la Corte de EE.UU., está fundamentada en el carácter vitalicio de los magistrados del Tribunal Supremos para evitar, precisamente cualquier intento de manoseo, compromiso o chantaje de cualquier gobierno que llegue a la Casa Blanca. Es por ello, que la independencia de los poderes del Estado es fundamental, pero explica que esta no debe de construirse solamente a través de las leyes o normas formales, sino que también, debe de construirse sobre un compromiso y el orgullo propio de los jueces y magistrados.
«Los magistrados de la Corte Suprema son designados de por vida, eso le garantiza que no están sujetos a una reelección, o que dependen del gobierno que llegue. Por eso digo, que no dependen las buenas normas, sino del orgullo, el prestigio, el compromiso, la realización de una vida dedicada a la justicia», resaltó Pallais.
¿Qué debe aprender la Corte de Nicaragua de EE.UU.?
Mauricio Díaz, analista político exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), expresó que lo que se está viendo a nivel mundial sobre las recientes elecciones de Estados Unidos es la ratificación del imperio de la ley del derecho frente a las pretensiones del presidente saliente (Trump) que no reconoce los resultados electorales de noviembre y su derrota ante el presidente electo, Joe Biden.
«La institucionalidad democrática está por encima de las pretensiones de Trump de cuestionar el sistema electoral, de llevar el caso a los tribunales, lo que se ve (en E.UU.) es que hay un fortalecimiento del Estado de Derecho y que no tiene ningún destino en que se reconozca los resultados electorales que le dan el triunfo al candidato del partido demócrata (Biden)», dijo Díaz.
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Asimismo señaló, que el Colegio Electoral ya se pronunció, el tribunal al que recurrió el presidente saliente también, por lo tanto, la demanda de Trump ya es un capítulo cerrado, porque lo que viene ahora es la ratificación, el 6 de enero y la toma de posesión el 20 de enero.
«Lo que pone de manifiesto esto, es que los Estados Unidos siguen siendo la democracia más solida del planeta y la más respetable, y que las reglas del juego se han impuesto por sobre las pretensiones de meterle ruido, de cambiar los resultados, de desconocer al presidente que ganó, pero eso ha sido más bulla que otra cosa. Eso no tiene ningún asidero en el derecho y como digo se debe a que hay instituciones que funcionan en base al Principio de Montesquieu, que es el equilibro y la separación de los poderes del Estado», explicó Díaz.
Mientras que en Nicaragua ocurre lo contrario, dijo Díaz, y que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) nicaragüense ya no está en un proceso de aprendizaje, puesto que los magistrados de los poderes del Estado en el país están al servicio de un poder que rompió totalmente con la separación y el equilibrio de los poderes del Estado y que el Ejecutivo tiene un poder absoluto mientras no hay regreso de una relación entre los poderes de separación, equilibrio y respeto de la autonomía de cada uno de ellos.

El exembajador de la OEA, insiste que en Estados como Nicaragua, lo que ha pasado es totalmente lo inverso, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, destruyeron la separación de los poderes del Estado.
«Aquí no hay independencia de ningún poder del Estado ¿son independientes los magistrados del Poder Judicial o del Electoral? La realidad es que no, eso no lo invente yo, es un hecho, demostrado, comprobado desde los fraudes electorales dirigidos por Roberto Rivas, de ingrata recordación en la historia política de Nicaragua y eso va a requerir aquí una transformación del sistema electoral, para encontrar una salida política, civilizada que evite más costos, más sufrimientos al pueblo nicaragüense», manifestó Díaz.
Roberto Rivas, fue sancionado por Estados Unidos el 20 de diciembre de 2017, a través de la Ley Global Magnisky, que castiga a los funcionarios extranjeros corruptos y violadores de derechos humanos. El expresidente del CSE, es señalado junto a los demás magistrados de organizar los fraudes electorales a favor del partido gobernante, Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), razón por la cual Daniel Ortega se ha mantenido en el poder por 13 años.
Ortega sin moral
Y pese a ese oscuro pasado liderado por el orteguismo, durante un acto del Ejército Nacional de Nicaragua, que se llevó acabo este viernes 11 de diciembre, en su discurso el dictador Daniel Ortega, acusó a Estados Unidos de ser racistas, nazis, fascistas, esclavistas, tiranos, sinvergüenzas, asesinos del general Agusto C. Sandino- personaje que le da nombre al partido de turno FSLN, porque según él, EE.UU., trata al país «como su colonia» y quiere imponer a los gobiernos de este país.
«Hay una gran distancia entre los que acontece aquí y lo que acontece en los Estados Unidos, como lo que acabamos de verificar con el discurso del presidente (Ortega), llenó de una retórica agresiva, ofensiva incluso contra los EE.UU., yo no sé, si estaba hablando el activista de un partido político o un jefe de Estado. Porque un jefe de Estado es respetuoso de las relaciones internacionales y esté se dedicó a sostener que hay un conspiración de los EE.UU.», indicó Díaz.
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En cualquier país civilizado donde funciona la institucionalidad democrática, » si un presidente hace a una acusación de ese tipo, su deber demostrado con pruebas fehacientes, es lo mínimo que puede hacer un mandatario de una nación. Aquí lo que hay es un temor tremendo del partido en el poder a que el pueblo sea el que decida quién quiere que lo gobierne, el asunto que esta en el fondo ese ese», precisó el exdiplomático.
Ortega manifestó, también que en su discurso del viernes, que el gobierno norteamericano no tiene derecho de dar lecciones de democracia, porque su sistema electoral ni siquiera respeta el voto de la mayoría. Para Pallais, el dictador esta tratando de justificar sus fraudes electorales.
«Lo que esta diciendo Ortega es: -ustedes también son fraudulentos, déjenme también a mí ser fraudulento, ese es el mensaje que quiso transmitir», alertó el jurista, pero «desde luego que con una justicia norteamericana, con un sistema también integrado que hasta hoy no haya una sola resolución que sustente que la voluntad popular se ha desviado a través de procedimientos fraudulentos es una evidencia más de que los señalamientos del presidente Trump han carecido de sustentos y que una Corte Suprema de Justicia, repito con una mayoría de magistrados de orientación conservadora que se estiman con ideologías o principios más cercanos al partido republicano actúen con total independencia contribuye al convencimiento de quienes estamos viendo las cosas de largo que el poder judicial no ha encontrado ningún indicio de un fraude sustantivo», alertó Pallais.
De igual forma, Díaz advirtió que Ortega ya está empezando hablar de conspiraciones, de descalificar las elecciones y eventualmente de resultados, porque «esta gente que está en el gobierno sabe que no van a volver a ganar una elecciones libres, si es que son libres y creo que los nicaragüenses tenemos el deber de luchar porque estas elecciones sean realmente libres, competitivas, transparentes, observadas nacional e internacionalmente en base a otras reglas del juego que no son las actuales y con otras autoridades en el poder electoral», demandó.
También señaló, que la dictadura Ortega Murillo ha hecho cosas tan indebidas, tan obvias, evidenciadas en los fraudes electorales del país que lo único que le toca es acusar a otros de que no hay democracia en sus países, para poner en la misma balanza a un régimen dictatorial frente a una democracia.
«Y lo que han hecho es que los nicaragüenses le pierdan la confianza a su voto, han destruido la base de la democracia que es el respeto al voto. Ortega cada vez que se discursea es para acusar a los Estados Unidos de los males que nos aquejan cuando todos sabemos que los EE.UU., son el primer mercado de nuestros productos y que de ahí vienen mil millones de dólares en remesas, entre otras cosas», recordó el exdiplomático.