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Niños con autismo y el estrés que representan las fiestas decembrinas

La hipersensibilidad auditiva es uno de los indicadores más significativos de las personas autistas, razón por la que los niños sufren con el bullicio de la temporada

Diciembre es el mes más esperado y amado por muchos niños y niñas, pero también puede ser el más odiado por otros. La algarabía de las celebraciones marianas, Navidad y Año Nuevo, para el grupo de menores con Trastorno del Espectro Autista (TEA) resultan una tortura.

La hipersensibilidad auditiva es uno de los indicadores más significativos de las personas autistas, y esa la razón por la que los niños sufren cada diciembre, debido a las celebraciones con pirotecnia. Es una condición que viene como parte de su diagnóstico y que no pueden hacer nada por evitarlo.

«Ellos suelen taparse los oídos como una forma de mecanismo de autoprotección, de defensa cuando están cerca de un parlante o en un centro comercial donde hay bullicio de gente o estímulo sonoros, ahora imagínate la pirotecnia, que es un tema que afecta especialmente al niño con esa condición», manifestó la neuropsicóloga Yelba Godoy.

La especialista explicó que esta es una condición neurológica presente en los pacientes autista, es decir, «a nivel de cerebro hay una conexión entre una parte que se llama amígdala y la corteza cerebral donde hay una disfunción, hay una conexión inadecuada y eso hace que ante el mínimo sonido para nosotros ellos lo perciban altísimo o intenso».

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Por su parte, Cristiam Rivera, responsable de la unidad de psicología y aprendizaje escolar del centro Teletón Las Segovias, declaró que la hipersensibilidad auditiva conlleva a que los niños tengan miedo, ansiedad, estrés y cambios bruscos de comportamiento, como ira, agresión o autolesión.

«No son conductas que ellos quieran hacer, es una reacción a la situación de estrés que el niño está presentando debido a la hipersensibilidad auditiva que es una alteración a nivel sensorial que los niños con autismo presentan», detalló.

Momentos de estrés

Taparse los oídos, tirarse al suelo, salir corriendo, morder, esconderse, aislarse o buscar protección con los padres, son las manifestaciones de estrés de los niños autista.

«Esos sonidos altos, aunque no sean altos para los demás pero para ellos sí, liberan unos neurotransmisores que tiene que ver con el estrés, que al liberarlos, empiezan a tener una alteración conductual emocional», explicó Godoy.

«La familia mantenga la calma cuando el niño esté reaccionando. Hay reacciones muy extremas donde se golpean la cabeza de la angustia que tienen, no crea que solo son reacciones de llanto o de tirarse al suelo, hay reacciones extremas», subrayó la especialista Godoy.

Godoy aclaró que esta afectación no solo la sufren los niños sino todos los pacientes con autismo porque es un problema anatómico-cerebral.

Recomendaciones

La psicóloga Rivera aconsejó que los padres de familia deben platicar con el niño sobre lo que es la pirotecnia y demostrarle seguridad y protección. Aunque no se erradicará del todo el problema, ayudará a aminorar el estrés.

Las especialistas brindaron esta serie de recomendaciones:

-Educar y concienciar a la familia.
-Ponerle audífonos a los niños para aislarlos del ruido.
-Abrazar y darle confianza al niño.
-Mantener contacto visual.
-Darle masaje.
-No salir a las calles cuando hay mayores movimientos (repique).
-Usen pirotecnia de luces y no de ruido.
-Paciencia por parte de la familia.

«El tema de la sensibilidad lumínica no es la misma que la sensibilidad sonora.  Hay que ver qué tipo de fuegos artificiales podemos usar para nuestros niños con esta condición», expresó Godoy, quien agregó que estos consejos son para una «intervención en crisis».

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Tome en cuenta…

La psicóloga Rivera enfatizó que la familia no debe presionar ni regañar al niño mientras presente ese momento de estrés. Tampoco se debe gritarle ni forzarlo a que esté presente al momento de la quema de la pólvora.

No es recomendable exponerlo a fuegos artificiales como «candelas romanas» para «quitarle el miedo». «Si es algo para lo que el  niño no está preparado, más bien le vamos a generar más miedo. No se debe exponerlo a esas situaciones, ni exigir ni obligar, y regañarlo delante de la gente menos, porque eso va a generar más dificultades de comportamiento», señaló Rivera.

La especialista añadió que de igual manera, a la hora de las celebraciones familiares de Navidad o Año Nuevo, donde hay mucha gente, no se le presione al niño para saludar a las personas o que lo abracen.

«Si el niño tiene dificultad sensorial al tacto, no lo podemos obligar a que salude porque debemos respetar su condición. Mientras la familia conozca que su hijo tiene autismo, cuál es el nivel y los indicadores más severos, la familia debe enfocarse en trabajar en esas debilidades», aconsejó Rivera.

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