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China, el gran comprador de residuos para reciclar a nivel mundial, prohibirá a partir del 1 de enero de 2021 la importación de plásticos, piezas de automóviles, papel, textiles, restos de acero y de madera. Dicha prohibición obedece a una política que lanzó el país asiático hace tres años de acuerdo con un anunció estatal la semana pasada.
La medida tendrá su efecto en Nicaragua, porque China (también Taiwán) es uno de los compradores de las chatarras que los nicaragüenses vendemos al mundo, que hasta octubre acumulaba una caída de 27.1 por ciento en ingresos con relación a igual periodo del año pasado. Lo que forzará a buscar mercados alternos, reforzar los que aún compran ese producto o bien impulsar una política nacional de reciclaje sostenible.
«En Nicaragua se exporta metales ferrosos y no ferrosos como hierro, cobre, bronce, acero, radiadores de auto, condensadores, baterías de auto, electrónicos, papel y cartón, y plástico. Los principales mercados son Asia, Estados Unidos (EE.UU.) y Centroamérica», afirmó Janny Tercero, presidenta de la Cámara de Recicladores de Nicaragua (Carenic).
De hecho esa política de China ha causado grandes dificultades a algunas industrias de reciclaje estadounidenses y europeas, que se vieron obligadas a almacenar residuos mientras esperaban una solución. El gigante asiático llevaba décadas limpiando, triturando y procesando los residuos que produce el mundo, incluida Nicaragua, para convertirlos en materias primas para la industria.
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El problema de los residuos en Nicaragua es que hace falta un mejor control y aprovechamiento de estos, dijo una de las fuentes consultadas que prefiere que se omita su nombre. «Por ejemplo le vendemos a El Salvador: papel y cartón a precios bajos y ellos nos mandan papel higiénico a grandes precios. Le mandamos a Costa Rica vidrio y ellos nos venden platos, vasos, etcétera. Le enviamos chatarra a Guatemala y ellos nos mandan las varillas de hierro y tú sabes lo que cuesta un quintal de hierro para la construcción», observó.
Disminuyen ingresos por comercio de chatarra metálica
Hasta octubre de este año la exportación de chatarra metálica ha generado 8.38 millones de dólares para el país, mientras en el mismo período de 2019 se contabilizaban 11.50 millones de dólares. Esto refiere que ha habido una disminución en divisas de un 27.1 por ciento. La diferencia en valor es de 3.12 millones de dólares menos recibidos.
«La mayoría de los países a donde Nicaragua exporta, especialmente a China, tienen cerrados los molinos en diciembre porque han acumulado demasiados materiales en su planta y eso hace que los precios del reciclaje disminuyan en el último mes del año, frecuentemente», explico Nora Marín, gerente general de Recicla Nica.
Según el Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), en volumen hasta el momento se ha enviado 53.90 millones de kilogramos versus 68.78 millones de kilogramos en 2019. Esto revela una caída en el volumen equivalente a 21.6 por ciento. Esa disminución es equivalente a 14.87 millones de kilogramos en 2020.
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Para las organizaciones dedicadas al reciclaje es preocupante el aumento de materiales de residuos que se genera en diciembre. La gente al ver precios internacionales bajos, debido a la caída de la demanda mundial de chatarra, decide no vender sus inventarios, lo que ocasiona que esta luego llegue a los cauces o a otros sitios inadecuados.
Aunque las exportaciones de residuos han disminuido este año, los que se dedican a este negocio señalan que el comportamiento hasta el momento es similar al del año pasado y como aún falta diciembre, el mes donde la demanda mundial mejora, esperan que se logren mayores envíos a los mercados internacionales.
Los residuos mejor pagados son los no ferrosos principalmente el cobre y sus diferentes aleaciones, luego el aluminio y el acero.
Más personas en la informalidad
En Nicaragua no se manejan cifras oficiales del número de personas dedicadas a la comercialización de chatarra porque hay un gran predominio de informalidad. «Sin embargo, podemos decir que hay unas 20 empresas formales que cumplen con la legislación», apuntó la presidenta de Carenic.
«Producto de la crisis y el Covid, mas bien han aumentado las personas que se dedican al reciclaje y andan en sus camionetas comprando chatarra como medio para sobrevivir, y aunque se que lo hacen para garantizar su sustento también se convierten en competencia desleal para las empresas que están legalmente operando», anotó Janny Tercero.
Anteriormente habían cerca de 11,000 personas recicladoras que trabajaban de manera informal en las calles, expresó Nora Marín. «Ahora la necesidad de trabajo es bastante grande y eso ha aumentado el número de personas dedicadas a esta labor», dijo, tras agregar que aunque el país esté en crisis económica, las familias no dejan de comprar sobre todo para generar plástico y cartón.
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«El reciclaje tiene un triple impacto no solo ayuda a la generación de ingresos y la dinamización de la economía a través de las exportaciones que se realizan. El reciclaje cambia vidas y ayuda a la protección y conservación del medioambiente. El reciclaje es fuente de ingreso económico para muchas personas en nuestro país», destacó Tercero.
Otros rubros exportados
Por otra parte, al décimo mes del 2020 se habían recibido 2.411 millones de dólares por la venta de desperdicio de papel, sin embargo, al mismo corte del 2019 se acumuló 2.89 millones de dólares, es decir se observa una disminución del 16.5 menos en ingresos, según el Cetrex.
Por su parte los desechos y desperdicios plásticos han caído un 65.1 por ciento en valor y un 54.7 por ciento en volumen. De manera que mientras en 2020 se ha recibido 571,259 dólares el año anterior se obtuvo 1.63 millones de dólares.
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