Al mediodía de este lunes familiares y amigos de Maritza Hernández, de 33 años, la víctima número 20 del trágico accidente ocurrido en Waslala, le dieron el último adiós en el cementerio de ese municipio, después de rendirse a la muerte la madrugada del domingo tras batallar por su vida en un hospital de Managua.
El cuerpo de la víctima fue velado en la parroquia Inmaculada Concepción de María, en Waslala. En horas de la mañana se le realizó una misa «por su eterno descanso» y a eso de mediodía fue llevada al cementerio de ese municipio del norte.
Su hermano, Marvin Hernández, en compañía de su cuñado, trasladaron el cuerpo de Maritza hacia Waslala a eso de las 11 de la mañana del domingo, después de seis horas de viaje llegaron a su lugar de origen a las 5:00 de la tarde. En ese municipio los esperaba doña Reyna Hernández, madre de la víctima, «mi mamá está destrozada, era su única hija mujer», dice Marvin con tono apesarado.
A doña Reyna le ha tocado sobrellevar el dolor sola, esperando en su casa ubicada en la comunidad San Antonio Yaró, a 32 kilómetros de Waslala. Su único consuelo y compañía ha sido un bebé de dos años, hijo de Marvin, porque el niño de 10 meses, sobreviviente del accidente, quedó a cargo de la familia del esposo de Maritza.
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«Mi mamá es ama de casa, viuda, solo Dios es quien nos ampara. Para poder sostenernos, por ejemplo en mi caso lo he hecho con la ayuda que me han dado las personas en Managua y de otros lados. A mi mamá prácticamente la ha estado ayudando la gente de la comunidad, ayer incluso la misma gente se la trajo para Waslala, porque usted sabe que aquí velamos a mi hermana», relató a LA PRENSA Marvin Hernández.

La tragedia tocó la puerta de esta familia el 23 de noviembre, pero aún tenían la esperanza de que Maritza sobreviviera, «si de la traqueostomía había salido bien, nosotros estábamos alegre», dijo uno de los allegados de la fallecida. La familia Hernández carga con el luto de una niña de 13 años, una de cuatro días de nacido y con la reciente muerte de Maritza.
Ella se desempeñaba como maestra de preescolar en la comunidad Yaró, su niño de apenas 10 meses de nacido quedó al cuido de su padre. El Ministerio de Educación (Mined) se hizo cargo de los gastos fúnebres y el traslado del cuerpo hasta el municipio de Waslala.
Sufrimiento aún no termina
El dolor de la familia Hernández no termina con el entierro de Maritza. En el Hospital Antonio Lenín Fonseca todavía lucha por su vida Rosalina González, esposa de Marvin, a quien los doctores no le aseguran la vida y tiene el riesgo de presentar problemas mentales en caso de que sobreviva.
Tras la despedida de su hermana en el cementerio local, Marvin espera retornar a Managua para continuar en vela por su esposa. Por ahora no tiene información sobre el avance de su salud, pero una vez instalado en el hospital podrá dar mayores detalles.
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«Entre miércoles y jueves yo espero estar de nuevo en Managua. Lo que pasa es que tengo que esperar que me manden un dinero por la Western Union y eso es dilatado, todavía no me han avisado nada. A mi esposa la está cuidando su hermano pero no me ha dicho qué le han dicho los doctores, pero yo pienso estar pronto por allá», nos comentó Hernández.
Ahora la ayuda está concentrada en Rosalina y su esposo, quienes requieren pampers de adulto, toallas húmedas, ropa, comida, agua y dinero en efectivo por si necesita realizar un gasto adicional de transporte. El único número habilitado es el 5830-8401, con Marvin Hernández.