Los huracanes pasaron, la tragedia quedó

A pesar de que todos sabemos que Nicaragua es un territorio frágil y vulnerable, expuesto a desastres naturales como terremotos, erupciones volcánicas, deslaves y huracanes, nunca en nuestra historia había ocurrido el hecho —extremadamente improbable— que dos poderosos huracanes golpearan la misma zona de nuestra Costa Caribe, el mismo mes con escasos 15 días de diferencia y siguiendo casi idéntica trayectoria.

Los vientos y la lluvia torrencial de los huracanes se han disipado, pero atrás han dejado desolación y al menos 18 muertos. Poblados enteros reducidos a escombros en una tragedia de grandes proporciones, particularmente en la Costa Caribe en Puerto Cabezas, Wawa Bar y Haulover, estos últimos quedando reducidos a pueblos fantasmas.
En una zona empobrecida, miles de personas han quedado aisladas y sin hogar, careciendo de las más elementales necesidades básicas como son agua potable, alimentos y un techo. El huracán golpeó también los departamentos de Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia y Rivas, departamentos donde las inundaciones y las ráfagas de viento dejaron a miles de familia sin hogar.

Hay que reconocer que el sistema de alerta temprana funcionó en Nicaragua y que gracias a la efectiva movilización del Ejército de Nicaragua y en particular, a la Fuerza Naval que evacuó a tiempo a la población más vulnerable y los trasladó a albergues seguros, se salvaron muchas vidas en lo que pudo haber sido un holocausto.

Frente a tan magna tragedia, es condenable el hecho que el Gobierno ha querido monopolizar y centralizar la ayuda humanitaria y solidaria que espontáneamente ha surgido del corazón de organizaciones religiosas, políticas, sector privado y asociaciones sin fines de lucro.

La ayuda por más amplia que sea, no es suficiente para cubrir todas las necesidades de los damnificados por eso el Gobierno, lejos de monopolizar la ayuda, debería de motivar y cooperar con todas las instituciones que puedan llegar a las manos más necesitadas en un esfuerzo nacional, sin sacar provecho o clientelismo político como es ya su tradición.

Lo primero que debe de hacer el Gobierno es restablecer la comunicación terrestre con las zonas afectadas por daños a la infraestructura vial y mientras tanto establecer un puente aéreo con Puerto Cabezas a como se hizo después del huracán Mitch. Luego restablecer la energía eléctrica y con la ayuda internacional que recibe y recibirá, debe proveer un techo digno a miles de familias afectadas sin politizar la ayuda.

Un video dramático de 4 minutos y medio del otrora paradisíaco poblado de Haulover realizado por Unicef, el fondo especial de las Naciones Unidas para la Niñez, ha circulado en las redes sociales. El video es impactante y despierta la conciencia y la solidaridad humana. El video muestra cómo este poblado ha quedado devastado por los efectos del huracán Iota trastocando la apacible vida de sus humildes pobladores que claman por ayuda para rehacer sus vidas.

El Gobierno debe también apoyar a los gobiernos locales de los municipios afectados sin distingo de colores políticos y no siendo selectivo en el apoyo institucional a los municipios afines políticamente, dejando en la orfandad a los municipios opositores.

Es impresionante y doblemente loable el trabajo, que sin el apoyo del Gobierno central, han hecho los alcaldes de municipios opositores de Ciudadanos por la Libertad como Murra, en Nueva Segovia; Yalí, Pantasma y El Cuá en Jinotega y El Almendro, en Río San Juan. Los alcaldes de estos municipios opositores han logrado dar una respuesta rápida a la emergencia con el apoyo de la población.

El autor es periodista, exministro y exdiputado

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