Un día como hoy, pero del año 2016, fallecía el exmandatario cubano Fidel Castro, a los 90 años de edad. Tan sólo cuatro años más tarde, un 25 de noviembre de 2020, Diego Armando Maradona, gran admirador de Castro, dio su último respiro, a sus 60 años. Por cosas del destino, este quiso que ambos amigos, cuya relación generó polémica al rededor del mundo y fue criticada por grandes personalidades del deporte mundial, despidieran de sus vidas en la misma fecha.
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El astro argentino en múltiples ocasiones confesó tener una gran devoción a la revolución cubana, se declaraba un admirador permanente de la historia de Ernesto Che Guevara y del líder cubano Fidel Castro. Tanta era su admiración, que el exfutbolista llevaba tatuado en su brazo derecho la imagen del “Che Guevara”, como símbolo de la liberación de América Latina, y por otro lado en su prestigiosa pierna izquierda, con la que deslumbró al mundo futbolístico, al exmandatario de la isla.
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Maradona conoció a Castro en 1987, un año más tarde de consagrarse campeón del mundo en el mundial de México 86’. A partir de ahí, inició una gran relación entre ambos; tanto era así, que era común ver al Pelusa en eventos políticos junto al líder cubano. Ambos confesaron en más de una ocasión que se enviaban a menudo cartas, para compartir opiniones políticas y deportivas. A consecuencia de ello su relación fue siendo cada vez más extensa, a tal punto que el exmandatario ayudó a Maradona a desintoxicarse de las drogas.
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A principios del año 2000, el argentino sufrió graves problemas por el consumo de drogas, y fue Castro quien le invitó a la isla para ayudarle; invitándole a permanecer en un centro de desintoxicación cubano. Al momento del fallecimiento de Fidel, hace cuatro años, Maradona le despidió como “El más grande de la historia”; una historia de profunda admiración entre ambos personajes cuyo destino ha decidido unirles nuevamente en la fecha, con cuatro años de diferencia, de sus respectivas partidas.