Las dictaduras

El diccionario de la Real Academia Española define dictadura como “Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”. Las dictaduras no celebran elecciones, o celebran simulacros de elecciones que no son competitivas, libres ni democráticas. La socióloga política estadounidense, doctora Natasha Ezrow, de la Universidad de Essex (Inglaterra), dice que: “Las democracias son regímenes en los que quienes gobiernan son seleccionados mediante elecciones competitivas; por lo tanto, las dictaduras nunca son democracias”. (Dictadores y Dictaduras, 2020).

La palabra dictador viene del latín “dictator”, sustantivo de “dictare”, dictar. En Roma, después de la monarquía se creó el Senado (509 a.C.) integrado por los patricios (varones descendientes de las primeras familias romanas). El Senado elegía a dos cónsules entre ellos, quienes ejercían los poderes que antes tenía el rey, pero en forma compartida. Sus mandatos eran anuales, y cada cónsul podía vetar las decisiones del otro. Cuando había situaciones excepcionales los senadores elegían a un dictador temporal con todos los poderes. Este sistema terminó cuando Julio César (100 a.C.– 44 a.C.) se proclamó “Dictator Perpetuus (Dictador Vitalicio).

Las monarquías dinásticas y absolutas, en que el monarca (príncipe, rey, emperador) tenía el poder absoluto para gobernar, dictar leyes, juzgar y decidir sobre la vida, posesiones, actuaciones y hasta opiniones de sus súbditos, fue la forma más extendida de gobierno, hasta que en los siglos XIX y XX, las democracias constitucionales y las dictaduras emergieron como las dos formas principales de gobierno, caracterizando a las dictaduras ejercer el poder de manera absoluta a semejanza de los antiguos monarcas. (Cf. Robert C. Tucker, Dictadura y Totalitarismo, 1965; C. W. Casinelli, Totalitarismo, Ideologías y Propaganda, 1960).

Después de la independencia de los países latinoamericanos, varios dictadores llegaron al poder apoyándose en un ejército a su servicio. Esos caudillos políticos y militares entorpecieron el desarrollo de la democracia causando retraso económico y pobreza en estos países. En la primera mitad del siglo XX, las dictaduras fascistas y comunistas aparecieron en una variedad de países europeos y del Extremo Oriente, distintas de las dictaduras de América Latina y las dictaduras poscoloniales de África y Asia. Los principales ejemplos de esas dictaduras totalitarias modernas incluyen:

La Alemania nazi de Adolfo Hitler, el Imperio del Japón de Hideki Tojo, el fascismo de Italia con Benito Mussolini, el Portugal de Antonio de Oliveira Salazar, la España de Francisco Franco, la Unión Soviética desde Vladímir Lenin a Konstantín Chernienko, la República Popular China de Mao Tse Tung, la Corea del Norte de la Dinastía Kim y otras dictaduras comunistas que aparecieron después de la Segunda Guerra Mundial en Europa del Este, Asia Central, el Sudeste Asiático, Cuba y otros países. Fascistas de extrema derecha y comunistas de extrema izquierda, cualquiera que sea su ideología, estas dictaduras tuvieron un impacto adverso en el crecimiento económico y la calidad de las instituciones políticas.

El politólogo Samuel P. Huntington habla de “olas democratizadoras” que convirtieron algunas dictaduras en democracias. La “tercera ola” comenzó en 1974 (Revolución de los Claveles, Portugal) e incluyó las transiciones democráticas históricas en América Latina en la década de 1980, los países y regiones de Asia Pacífico (Filipinas, Corea del Sur y Taiwán) de 1986 a 1988, Europa del Este después del fin del comunismo propiciado por Gorbachov y disolviéndose la Unión Soviética, y del África Subsahariana a partir de 1989. (Cf. La tercera ola democratizadora, 2012).

En el siglo XXI el mundo ha alcanzado una clara y creciente conciencia del derecho de los pueblos a tener gobiernos democráticos y respeto a los derechos humanos, viéndose universalmente las dictaduras que aún subsisten como situaciones bárbaras y vergonzosas, internacionalmente repudiadas y condenadas. Aunque se resisten al clamor universal por un mundo libre, cada día van quedando más aisladas. (Cf. Estado de la Democracia en el Mundo, Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, IDEA, 2019).

El autor es abogado y comentarista político.

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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