Hace algunos días aparecieron en las redes sociales una serie de documentos supuestamente de la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), en donde aparecían nombres de organizaciones no gubernamentales (ONG), varias de ellas muy conocidas. Los documentos revelaban los montos de la supuesta ayuda económica brindada por la USAID específicamente como “Apoyo a la sociedad civil en materia de democracia”. La revelación causó algún revuelo y provocó la aclaración de unas cuantas de las organizaciones mencionadas.
Les he hecho este pequeño recuento porque llamaron mi atención algunas sumas, por lo que me di a la tarea de investigar en los sitios web que tiene la USAID que hacen referencia a los apoyos brindados a Nicaragua, apoyo que abarca varios rubros. Pero yo me referiré exclusivamente a los dineros que se han desembolsado a diferentes organizaciones para apoyar la democracia en Nicaragua. Para no ir demasiado lejos me referiré primeramente a los desembolsos de los últimos cuatro años, que son los que lleva gobernando la pareja presidencial desde su búnker del Carmen. En 2018 dicha agencia desembolsó cuatro millones de dólares, como especifiqué anteriormente para apoyo a la democracia. En 2019 se desembolsaron once millones seiscientos diez mil dólares. En 2020 fueron únicamente seis millones de dólares, pero para el 2021 se está hablando de dos sumas, la primera de diez millones y la segunda de diecinueve millones. Haciendo un gran total en este segundo periodo de los Ortega, de cincuenta millones seiscientos diez mil dólares.
Todos para fortalecer a la sociedad civil en su lucha por restablecer la democracia. Lo que me preocupa es que hoy veinte y tres de noviembre del dos mil veinte, la democracia está más lejos que nunca y a pesar del apoyo internacional no veo que este régimen tenga el más mínimo interés en devolvernos las prerrogativas y derechos de ciudadanos propios de países democráticos. Con esto no quiero de ninguna manera decir o insinuar que los dineros donados por la USAID hayan sido malversados por las organizaciones receptoras de los mismos. Pero un simple análisis de resultados, nos indica sin lugar a dudas que algo no está funcionando.
No es la primera vez que buenas intenciones no necesariamente redundan en buenos resultados. Esto me recuerda la década de los ochenta, cuando la Resistencia Nicaragüense luchaba contra el primer régimen de Daniel Ortega y sus secuaces. En esa ocasión la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ordenó que se le entregaran varios millones a un grupo de políticos que conformaron el Bloque Opositor del Sur, cuyo líder era Alfredo Cesar, hoy presidente del Partido Conservador. El dinero era para demostrar la pluralidad de los que luchaban por restablecer la democracia, pero los que poníamos los muertos éramos nosotros.
La intención de este artículo como lo expresé anteriormente, no es insinuar malos manejos ni señalar culpables. Pero definitivamente algo no está funcionando del todo bien, en los criterios de la USAID en sus desembolsos. Pues los receptores de esas millonarias ayudas, no terminan de mostrar resultados positivos que nos hagan suponer que la democracia está hoy más cerca que ayer.
He querido referirme solamente a estos últimos cuatro años, porque si me remonto más atrás les va a dar ganas de llorar, por los cientos de millones de dólares gastados para la misma causa. Como corolario a este artículo, les comento que hace una buena cantidad de años, tal vez quince, el Incae brindó un diplomado sobre administración de gobierno. La organización nicaragüense que lo promovió y calificó a los participantes, fue una en que su director era el señor Valdrack Jaentschke actual vicecanciller de la dictadura.
Tal vez si buscamos la repuesta de por qué no se han obtenido mejores resultados con semejante montaña de dinero, la encontremos hurgando por esos lares.
El autor es comentarista político