El dictador Daniel Ortega se ha blindado con un «combo» de leyes represivas que le servirán como armas en contra de los opositores a su régimen. LAPRENSA/ARCHIVO

Ortega está a punto de oxigenar economía con más de 600 millones de dólares, tras tres años golpeado por la Nica Act

Así es como la pandemia y los huracanes Iota y Eta empiezan a cambiar el contexto económico adverso que el régimen de Daniel Ortega venía arrastrando desde hace tres años cuando las multilaterales le habían cerrado por completo las puertas, con excepción de el BCIE.

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La  tragedia que hoy enfrentan miles de familias en el Caribe y la pandemia del Covid-19 se han convertido para el régimen de Daniel Ortega en una oportunidad de oxígeno, así como para la debilitada economía que acumula tres años de recesión. La dictadura llevaba casi un trienio sin recibir asistencia financieras de las principales multilaterales internacionales como consecuencia de la Nica Act y la presión internacional por las violaciones de derechos humanos en Nicaragua, lo que explicaría el afán del Gobierno ahora por seguir la mayor cantidad posible de recursos en dichas ventanillas.

De concretarse las expectativas del Gobierno, solo en concepto de préstamo y otros ingresos por pandemia y huracanes,  más de  600 millones de dólares estarían a la puerta de oxigenar la economía, incluido los más de 10 millones de dólares que recibió en concepto de pago por seguro ante huracanes, así como los 50 millones de dólares que están ingresando al sector privado para préstamos blandos.

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También se sumarán los más de 115 millones de dólares que recibió en préstamos y donaciones del Fondo Verde y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), así como las múltiples ayudas para atender a los damnificados por los huracanes, que si bien una parte será canalizada por organismos no gubernamentales, estos indirectamente vendrán a dinamizar la economía.

El mismo titular del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta en una comparecencia en un medio de propaganda del orteguismo reconoció la semana pasada que esperan que todos estos recursos que están entrando a la economía incidan en el comercio, lo que ayuda a dinamizar la economía en el mediano y largo plazo.

Se espera que el Gobierno presente esta semana los daños globales ocasionados por ambos huracanes, luego de haber estimado en 178 millones de dólares las afectaciones por Eta, un ciclón menos violento si se compara con Iota, cuyos efectos se sintieron en todo el territorio nacional.

Las gestiones

Solo con el BCIE están gestionando 300 millones de dólares, el FMI aprobó 185 millones de dólares, más 115 millones del Fondo Verde y sin incluir los 75 millones de dólares que están buscando del BID y el Banco Mundial, donde se les ha vuelto a abrir de manera parcial las puertas. El BID ya le dio al Gobierno un préstamo por 43 millones de dólares para el Covid-19.

El economista Óscar René Vargas reconoció que todos esos recursos vendrán a aliviar la economía, incluso mejorarán las metas gubernamentales en el 2021, pero advirtió que aún la crisis política está lejos de llegar a su fin.

“Con el dinero de los préstamos que el régimen pueda recibir, el escenario económico 2021 va a tener una consecuencia favorable traduciéndose en un crecimiento positivo, aunque sea limitado, pero positivo. No hay que pensar que el crecimiento económico limitado vaya a superar todos los problemas importantes: desempleo, pobreza, desigualdad, etcétera. Tampoco podemos prever inversión local y/o internacional, ni mejorar políticas”, dijo.

Vargas considera que “la crisis sociopolítica continuará, aunque sea un mejor escenario económico. Al mismo tiempo, la oposición frágil y dividida sin propuestas concretas en tiempo políticos determinados, manteniendo la represión y sin presión económica, lo que permitirá mantener su clientelismo político que se encuentra en la planilla de gobierno”.

Antes de los huracanes y ante la imposibilidad de acceder a fondos de los multilaterales y con cooperación internacional reducida, el régimen se había visto obligado a imponer una política de persecución fiscal para mantener sostenible el gasto público, a medida de que se profundizaba la recesión. Sin embargo, los huracanes le han cambiado el panorama al Gobierno en su necesidad financiera.

Cambió de estrategia

El economista Óscar Neira recordó que con el estallido de la crisis sanitaria, “la posición inicial del Gobierno (de Ortega) fue estilo Trump (gripita , trópico detendrá virus, solo los ricos la padecen, aquí no pasa nada, sistema de salud mejor que el de Singapur y otras locuras). Las consecuencias fueron que mientras países de la región recibieron cuantiosas ayudas para combatir al Covid 19, Nicaragua no agarró ni la hora”.

Ortega habría modificado su estrategia. “Hace unos meses, el Gobierno cambió su postura y reconoció la Covid-19, luego de intentar tapar el sol con un dedo”. Entonces empezó a pedir ayuda internacional, dice Neira. Tras agregar que, con huracanes Ortega está en la misma línea de solicitar ayuda, porque hay seria limitación para expandir el gasto público social, aprovechado así la situación, que no supo manejar con la pandemia.

Pero Ortega se ha topado con una cooperación internacional que le impone condiciones de fiscalización, transparencia y escrutinio a los recursos que va a recibir. “Muy a su pesar, el Gobierno ha aceptado para obtenerla. El apoyo de FMI es a BCN en apoyo a la balanza de pagos y sostenibilidad cambiaría”, observó Neira.

Concluyó que no es que el Gobierno esté feliz, pero para aliviar presión sobre déficit fiscal, y desarrollar planes de infraestructura, ha tenido que aceptar duras condiciones que denotan desconfianza de parte de financiadores internacionales.

Es probable que Ortega consiga mayores recursos con el BCIE, más allá de los 300 millones que está por ingresar al país. El titular de Hacienda dijo que esos fondos estaban en gestión antes de que azotaran los huracanes.  “Entra oportunamente, o sea, está sincronizado, pero no tiene que ver con una gestión especial por el huracán, sino que es una gestión que veníamos preparando para reimpulsar la economía, entonces definitivamente hay una oportunidad”, sostuvo la semana pasada en entrevista con un medio oficialista.

En paralelo, dicho banco donó 500 mil dólares para que el Gobierno prestara atención a los damnificados por Eta, es decir sin incluir Iota que fue  más devastador. La cooperación se entregaría en un desembolso único, y sería el Estado quien se encargaría de designar una entidad para ejecutar los fondos, explicaron las autoridades del BCIE.

En el caso del FMI es para balanza de pago y además para atender las necesidades urgentes del Covid-19.  “La pandemia de Covid-19 está exacerbando los desafíos económicos existentes, creando necesidades fiscales y de balanza de pagos urgentes adicionales. El financiamiento de emergencia del FMI en el marco de la Facilidad de Crédito Rápido y el Instrumento de Financiamiento Rápido ayudará a satisfacer las necesidades de la balanza de pagos mientras financia un mayor gasto social y en salud”, declaró Mitsuhiro Furusawa, presidente interino del Fondo.

El interés del régimen es conseguir mayor financiamiento. El viernes Ortega y los gobiernos de Centroamérica se sentaron con los representantes del Banco Mundial, el BCIE y el BID a los que apeló por mayor recursos para la región para atender la emergencia.

El BCIE, el Banco Mundial y el BID ya dijeron que están dispuestos a apoyar a Guatemala, Nicaragua y Honduras en el proceso de reconstrucción, lo que garantizaría al régimen un mayor alivio financiero, en momentos cuando el gasto para inversión pública era restringida por las dificultades del régimen para obtener recursos frescos desde hace tres años para invertir en proyectos.

Manuel Coronel Jr. asesor del Director Ejecutivo del FMI, dijo en una declaración en sus redes sociales, tras conocerse la aprobación del préstamo del Fondo, que “se esperaba que la agricultura y el comercio continuaran su crecimiento positivo a lo largo del año, sin embargo, el resultado y las secuelas de dos huracanes consecutivos (ETA e IOTA) agravarán el impacto de la pandemia, lo que llevará a las autoridades a revisar a la baja sus última proyección de crecimiento del PIB para este año”.

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Se suman a fondos ya desembolsados

Los más de 600 millones de dólares que vendrán a la economía se sumarán a los recursos ya desembolsados por la cooperación externa en el primer semestre, de préstamos ya comprometidos y que también están dinamizando el PIB.

Hasta el primer semestre, según cifras del Banco Central de Nicaragua, los desembolsos totalizaron  438.5 millones de dólares, superando en 86 millones de dólares en igual periodo del año pasado. Eso sí, el régimen había tenido dificultades en la primera mitad del año de amarrar nuevos préstamos, un panorama que está cambiando.

De ese total desembolsado, el sector público captó 288.5 millones de dólares, siendo 48.7 millones más que en el primer semestre 2019. Mientras tanto, el sector privado recibió equivalente a 150.0 millones de dólares, representando 37.3 millones más en el periodo de referencia.

Sociedad debe fiscalizar

Paralelo a esos recursos, la economía también se verá favorecida por donaciones millonarias realizadas por China Taiwán, Estados Unidos, Alemania, Suiza y Japón, entre otros países. Solo la Unión Europea ya comprometió más de 300 mil euros, los que serán canalizados por una dependencia europea con presencia en la región.

El sociólogo Cirilo Otero señala que la emergencia humanitaria en la región han incidido para que las instituciones multilaterales decidieron apoyar con recursos frescos a cada país para superar el estado de emergencia, incluido Ortega.

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Observó que “ahora les toca a las organizaciones de la sociedad civil hacer auditoría social. Es decir, vigilar que los fondos sean aplicados apropiadamente en las necesidades de la población caribeña. De todas maneras, somos nosotros los que pagaremos estos dineros”. Finalmente, Otero destacó que la oportunidad de negocio de la banca internacional, está en aprovechar las necesidades de los pueblos.

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