Los ataúdes estaban cerrados y cada uno con el nombre de la persona fallecida. En el sitio imperaba el silencio. LA PRENSA.

Entierran a tres de las víctimas del deslave de San Martín de Peñas Blancas

Martha Lorena falleció juntos a sus hijos Orlando José y Heykel Navarrete. Los ataúdes fueron entregados a su familia sellados y para saber quién es quién se les puso un papel encima con sus nombres

Esta mañana Basiliso Hernández ha dado el último adiós a su hija Martha Lorena y sus nietos Orlando José y Heykel Navarrete, quienes fallecieron por el deslave ocurrido en el sector de San Martín de Peñas Blancas, en el departamento de Matagalpa. La sepultura ha sido en horas tempranas para evitar la descomposición de los cuerpos y en el cementerio de Samulalí, poblado que está entre los municipios de San Ramón y San Dionisio.

La despedida ha sido sin que Basiliso pudiera verlos, puesto que los ataúdes le fueron entregados sellados y para saber quién es quién se le puso un papel encima con el nombre de la persona. Con voz pausada y tono bajo, cuenta que la última vez que los vio fue hace un mes cuando él los fue a visitar a San Martín de Peñas Blancas, donde Martha Lorena vivía junto a su pareja Orlando Navarrete, uno de los pocos sobrevivientes. Qué se iba a imaginar que sería la última vez.

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«Estaba cortando unos granos de café cuando me avisaron (lo ocurrido)», dice Basiliso. De inmediato salió de Samulalí y se movilizó hacia donde sus tres familiares habían perdido la vida. La Alcaldía de Matagalpa le puso a disposición un camión para que retirara los cadáveres, pero al final estos fueron trasladados en camionetas, cuando los medios independientes que daban cobertura se habían movido del lugar.

Juan Francisco Muñoz, compadre y vecino de Basiliso, recuerda a Martha Lorena, de 33 años, como una joven humilde, de pocas palabras, «pero buena gente. Usted sabe como es el campesino», zanja luego del entierro.

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Martha es una de las tres hijas de Basiliso. También tiene tres varones, siendo Jackson Antonio el cumiche, con 19 años y quien no conoció a su sobrino Orlando José porque hace un año que no la miraba. Fue para Navidad y para ese tiempo el embarazo tenía cinco meses.

«Ella vino en diciembre del año pasado (…) ya no la volví a ver», expresa Jackson Antonio, quien se enteró de la muerte de su hermana y dos sobrinos hasta las 6:00 p.m. de este miércoles, casi 24 horas después de la avalancha.

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