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Pasan con relativa frecuencia en el canal argentino de TV por cable Film&Arts, la ópera Ermione del compositor italiano Gioacchino Rossini (1792-1868).
Me llama la atención que sea presentada a menudo porque esa ópera no es precisamente de las más conocidas de Rossini. Ermione no tuvo éxito cuando fue estrenada, en el año de 1819, y desde entonces muy pocas veces se representa. Nada parecido con las demás de sus 39 óperas, por ejemplo Guillermo Tell, La italiana en Argel, Otelo, Tancredo y, mucho menos, su obra más emblemática, El Barbero de Sevilla, que es mundialmente popular y por eso a menudo es puesta en escena.
Como aficionado que soy a la música operática y por tratarse de un tema de la mitología griega, a mí sí me ha gustado la poco conocida obra del maestro Rossini inspirada en la mítica Hermíone, la hija de Helena de Troya (o mejor dicho de Esparta) y del rey Menelao que cuando era una niña fue prometida en matrimonio a su primo Orestes, hijo de los trágicos reyes de Micenas, Agamenón y Clitemnestra.
En la ópera de Rossini, Hermíone es llamada Ermione, porque así la llamó el dramaturgo francés Jean Racine en su tragedia titulada Andrómaca.
Hermíone tiene apenas 7 años cuando su madre, Helena, la deja abandonada para marcharse hacia Troya con su amante, el príncipe Paris. Menelao, al regresar de la Guerra de Troya, rompe el compromiso de Hermíone con Orestes y la da en matrimonio al hijo de Aquiles, Neoptólemo, quien también es llamado Pirro por su cabello rojizo.
Al finalizar la Guerra de Troya donde ha desempeñado un rol destacado, Neoptólemo no regresa a Esciro, de donde es originario, sino que se va a Molosia donde es nombrado rey. Él se lleva de Troya, como botín sexual de guerra, a la hermosa Andrómaca, viuda del príncipe troyano Héctor, quien murió en combate personal con el héroe Aquiles.
Hermíone no puede tener hijos de Pirro, quien se desespera porque necesita tener un heredero al trono. Para saber por qué su mujer no se puede embarazar, Pirro va a Delfos, donde se encuentra el principal santuario de Apolo y su oráculo es el más prestigioso de toda Grecia.
En Delfos Pirro se encuentra con Orestes, quien anda en busca de perdón por el terrible crimen que cometió al matar a su madre, Clitemnestra, para vengar la sangre de su padre, Agamenón, quien fuera asesinado por ella con la complicidad de su amante, Egisto, a quien Orestes también ha matado.
Orestes reclama a Pirro por haberse casado con la que era su prometida desde la infancia. Discuten acaloradamente, se retan a duelo y Orestes da muerte a su rival.
Después de este desgraciado acontecimiento en el cual otra vez las manos de Orestes se han manchado de sangre humana, este va a Epiro, la ciudad donde reinaba Pirro, y se casa por fin con Hermíone y viven juntos y felices hasta el fin de sus días.
Pero en el drama de Racine, en el cual se basa el libreto de la ópera Ermione de Rossini, hay modificaciones del mito.
Pirro en efecto se ha casado con Ermione, hija de Agamenón y Clitemnestra, y al no poder tener hijos su mujer, se enamora de Andrómaca. Pero la troyana lo rechaza. Pirro la amenaza con matar a Astianacte, el hijo de Héctor que su madre se ha llevado consigo desde Troya, si ella no accede a casarse con él.
Orestes llega a Epiro con el mensaje de los demás jefes griegos de que el hijo de Héctor (Astianacte) tiene que ser asesinado para evitar que al llegar a adulto trate de vengarse por la muerte de su padre y la destrucción de Troya.
Ermione y Orestes dicen amarse y ella le pide que mate a Pirro, para vengarse de él y que no haya obstáculo a su nueva relación. Sin embargo, Pirro ha recapacitado y reconoce que a quien ama realmente es a Ermione.
Pero ya es demasiado tarde. Orestes ha matado a Pirro y va a decirlo a Ermione. Esta le aclara que es a Pirro a quien amaba, y entonces, como suelen terminar esas tragedias, Orestes enloquece y él mismo se mata. Y al darse cuenta Ermione que los dos hombres han muerto por su culpa, ella también se quita la vida.
Es un fin trágico, doloroso, completamente distinto a la versión más común del mito en la que Hermíone y Orestes terminan viviendo juntos, amándose y felices.