El aspirante demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, emitió su voto anticipado en las elecciones de Estados Unidos el miércoles, seis días antes del final de una turbulenta carrera que lidera frente al presidente Donald Trump.
El exvicepresidente depositó su voto en Wilmington, en el estado de Delaware donde reside, sumándose al número récord de 74 millones de estadounidenses que ya sufragó antes de la jornada electoral del 3 de noviembre.
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Poco antes de votar, Biden dijo que espera ser elegido para poder «cambiar las cosas» y «hacerlo mejor» para los estadounidenses de a pie.
Exconvictos sufragan en Florida
La condena de Yraida Guanipa no acabó cuando salió de la cárcel en 2007. Para ella, ese momento comenzó a llegar cuando votó anticipadamente en la elección presidencial de Estados Unidos, tras una larga y tropezada lucha para recuperar el sufragio de los exconvictos de Florida.
La fila en uno de los centros de votación anticipada en Miami era larga y castigada por el sol de mediodía. Pero valió la pena para esta mujer de 58 años que dedicó los últimos 11 a pelear para votar.
Desde hace 150 años, en 1868, las personas con una condena pasada tenían prohibido el voto para siempre en Florida. Esta ley había sido diseñada por líderes blancos que buscaban la forma de evitar que los esclavos recién liberados por la Guerra Civil pudieran sufragar.
La ley permaneció vigente hasta hace dos años, aunque entre 2007 y 2011 unos 155,000 exconvictos se registraron para votar gracias a que se estableció una junta de clemencia, en un proceso que fue luego revertido.
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En 2018, los floridanos decidieron en referéndum restablecer el sufragio de los condenados que ya pagaron su deuda con la sociedad, a menos que hubieran cometido violación u homicidio.
Gracias a la Enmienda 4, Guanipa pudo elegir entre el presidente republicano, Donald Trump, y su rival demócrata, Joe Biden. «Al agarrar el lápiz para rellenar el círculo de mi selección», cuenta tras salir del centro de votación, «sentí que era un paso más hacia la libertad completa, que todavía no la tenemos, porque el problema es que aquí cuando tienes una sentencia, esa sentencia no tiene fin».
«Pero con este paso estoy llegando a volver a ser esa persona que era antes de tener una condena», añade.
Venezolana-americana con casi 40 años en Estados Unidos, Guanipa pagó casi 12 años de cárcel por un cargo vinculado a las drogas. Al salir, fundó el YG Institute, una ONG para ayudar a otros exconvictos en su transición a la libertad.
Desde 2009, ayudó a promover la Enmienda 4, reuniendo firmas y participando en una demanda federal para que las personas encarceladas recuperaran el derecho a voto al salir de prisión, como ocurre en la mayoría de los demás estados del país.
«Tantos años recolectando firmas, litigando en tribunales… y esta pelea tiene este bello final. Elegir al presidente», dice a la AFP, con una calcomanía que dice «¡Yo voté!» en el pecho.
Pero no todos los exconvictos de Florida pueden votar.