Los centros electorales cerraron este domingo en Bolivia y comenzó el conteo de votos, en una pacífica jornada para elegir un nuevo presidente casi un año después de la renuncia del socialista Evo Morales en medio de una convulsión social.
Más de cinco horas después del cierre de los centros de votación, los bolivianos conocían muy pocos resultados de las elecciones del domingo, algo que el presidente de la autoridad electoral atribuyó al rigor del proceso, reclamando paciencia. Apenas se habían escrutado los votos del 1.7% de los centros electorales.
«Vamos a tener resultados confiables, seguros y transparentes. Pedimos paciencia», dijo el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero, en conferencia de prensa. Hay que «aguardar con paciencia los resultados electorales, los estamos contando de manera limpia y paciente», insistió.
De acuerdo al sitio web del Tribunal Supremo Electoral, los resultados preliminares indican que de 288,898 votos emitidos el partido Comunidad Ciudadana alcanza el 51.88 por ciento, mientras que el partido Movimiento al Socialismo (MAS, de Evo Morales) lleva 32.51 por ciento y el partido Creemos lleva el 13.69 por ciento.
Datos en boca de urna
En tanto, los datos en boca de urna de la encuestadora CiesMori indicaban que el partido Movimiento al Socialismo ganaría las elecciones presidenciales con el 52.4%, según informó el medio boliviano El Deber. Mientras que el 31.5 % sería para Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana (CC).
Era usual que después de unas elecciones algunos medios privados publicaran sondeos a boca de urna, pero tampoco difundieron varias horas después de la votación.
Evo Morales celebra triunfo
El exmandatario de Bolivia, el socialista Evo Morales, reivindicó el triunfo de Luis Arce. «El MAS ha ganado las elecciones ampliamente, incluyendo la Cámara de senadores y diputados. Bolivia tiene a Arce de presidente», dijo Morales en una declaración leída a la prensa en Buenos Aires, donde reside.
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El izquierdista Luis Arce y el centrista Carlos Mesa, favoritos en la carrera presidencial, expresaron sus dudas sobre la decisión de la TSE de suspender el conteo rápido, en medio de temores de que se desate una convulsión social como la ocurrida tras los comicios de octubre de 2019, anulados por denuncias de fraude, y que terminaron con la renuncia de Morales, quien por primera vez en dos décadas, quedó excluido de la contienda electoral.
Presidenta interina de Bolivia pide «paciencia»
La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Añez, pidió «paciencia» y evitar hechos violentos ante la lentitud de la entrega de los resultados de las elecciones. «Paciencia, todos debemos tener paciencia para esperar los resultados sin generar ningún tipo de hechos violentos», dijo Añez en un mensaje televisivo tras el cierre de las mesas electorales luego de nueve horas de votación.
Al felicitar al pueblo boliviano por la jornada «participativa y en paz», la Unión Europea igualmente pidió esperar los resultados «evitando cualquier provocación o acción violenta que dañe o intente desvirtuar el actual proceso electoral», indicó en un comunicado.
«Les aseguro vamos a tener resultados creíbles», dijo Añez, quien abandonó su candidatura presidencial tras ser cuestionada por su gestión de la pandemia de Covid-19, que deja con 8,500 muertos y 140,000 contagios.
Tras votar en La Paz, Arce -exministro de Economía de Morales- dijo que no le «parece no muy atinada» la suspensión del conteo rápido horas antes de la elección.
«No es lo ideal, pero entendemos que [el Tribunal] ha escogido el camino de garantizar la seguridad absoluta del voto», señaló por su parte el expresidente Mesa (2003-2005), del partido Comunidad Ciudadana.
Pese a los temores, el viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaria, aseguró que hubo una «jornada tranquila en todo el país».

Seguridad y bioseguridad
En efecto, los 7,3 millones de electores acudieron a las urnas en forma tranquila pese a las tensiones de la campaña, con las ciudades bajo resguardo militar y policial.
La gente también fue respetuosa de las medidas de bioseguridad por la pandemia, que volvieron más lenta la votación y le quitaron el tinte festivo de otros tiempos, con puestos de venta de comida típica, helados, globos, juegos para niños y música afuera de los centros electorales.
«Gane quién gane, hay que seguir trabajando, no podemos seguir perjudicándonos como la pasada elección», dijo a la AFP el estudiante Cristian Guaichu, de 26 años.
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En este país con 41 por ciento de población indígena, la gente hizo filas, sentada y con distancia física desde la madrugada, en lugares como Huarina, un poblado a orillas del lago Titicaca, a 70 km de La Paz.
«El próximo presidente yo quisiera que sea un candidato que ayude al campo, a la gente pobre», dijo allí a AFP Silverio Chirinos, agricultor de 69 años.

¿Fin de ciclo?
«Es el fin de un ciclo del gobierno de Evo Morales y de la crisis política. Se espera que se inicie un proceso para fortalecer las instituciones», dijo a AFP el politólogo Carlos Cordero, de la Universidad Católica Boliviana.
Paralelamente, el país andino atraviesa su crisis económica más profunda en casi 40 años, con una contracción prevista del PIB de 6.2 por ciento en 2020.
Los comicios deben poner fin al gobierno transitorio de la derechista Jeanine Áñez, quien retiró su candidatura tras críticas a su gestión de la pandemia, con 8,500 muertos y 140,000 contagios.
«Respetar resultados»
El tono de la campaña, con amenazas del Movimiento al Socialismo (MAS, de Morales) a movilizarse ante un posible «fraude» y la difusión de noticias falsas, generó temores de nuevos disturbios.
Los temores se deben a que en los comicios de 2019, el conteo rápido de votos fue suspendido por más de 20 horas y al reanudarse Morales apareció con un salto que lo hacía ganador en primera vuelta. La misión electoral de la OEA afirmó que hubo manipulación.
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Por tres semanas la oposición y simpatizantes del gobierno coparon las calles con violentos enfrentamientos, que dejaron 30 muertos. Morales perdió el apoyo de las fuerzas armadas y renunció.
Para garantizar la transparencia de estos comicios, se depuró el TSE y llegaron misiones de observadores internacionales que instaron a la calma. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a «respetar los resultados».

Y Morales, inhabilitado tanto para votar como para postularse al Senado, pidió desde Argentina, donde está exiliado, que «el resultado de las elecciones sea respetado por todos».
«Es muy importante que todas y todos los bolivianos y los partidos políticos esperemos con tranquilidad a que cada uno de los votos (…) sea tomado en cuenta», dijo Morales, quien ha prometido que retornará a Bolivia «al día siguiente» si Arce gana.
El exmandatario indígena tiene abiertas varias causas judiciales en Bolivia, desde fraude electoral hasta pederastia.
Este domingo también se renuevan las 166 curules del Congreso bicameral y los analistas prevén que el MAS perderá su mayoría en favor del partido de Mesa y de Creemos, del derechista Luis Fernando Camacho, líder de las protestas de 2019.