Hace cinco años que encendieron los semáforos inteligentes en la ciudad de Managua con la premisa de que aliviarían el tráfico en sus puntos más congestionados, pero sigue vigente la queja de la población, especialistas y autoridades locales precisamente por el funcionamiento, el cual es similar a los amarillos que fueron reemplazados porque no agilizaban el tráfico.
El ingeniero vial Otoniel Baltodano es uno de los críticos del proyecto. Explica que en los cinco años no ha visto que los dispositivos funcionen como una red integral, es decir que el cambio de la luz roja a verde esté sincronizada en tramos. «Lo que hemos visto a los agentes de tránsito regulando el flujo vehicular en las horas pico, pero con un sistema eficiente no debería ser así. Ahora hay reducción del flujo vehicular por personas que están trabajando desde casa o han perdido sus empleos, se ha reflejado en una menor cantidad de vehículos que circulan en horas pico. Ha aminorado el parque vehicular y el congestionamiento», expone.
El proyecto de los semáforos inteligentes también fue llamado por la comuna como modernización de la red semafórica y tuvo una inversión de 4.6 millones de dólares en su primera etapa que incorporó 52 intersecciones y pese a no dinamizar la circulación vehicular, se continuó con la segunda fase, solo que esta sumó 10 cruces y un presupuesto de 380,000 dólares.
Cuando el proyecto se anunció -el cual estuvo a cargo de Fidel Moreno, secretario general de la municipalidad-, la concejal Ileana García ya era concejal de Managua y por eso recuerda que les fue presentado como la solución a esas escenas de vías saturadas. Incluso algunos concejales fueron invitados para visitar el centro de monitoreo, ubicado en la Alcaldía, y recibieron una explicación técnica del funcionamiento, pero luego no se volvió a dar ninguna información.
«No se volvió a saber nada más que solo la queja de la población que no sirvieron, que al buen nicaragüense es que no dieron bola. Como concejales del Partido Liberal Constitucionalista pedimos en su momento un informe del proyecto de semáforos inteligentes, de cómo iba, pero hasta el sol de hoy no lo han hecho», sostiene García.

Preocupa su deterioro
Además de no demostrar la inteligencia esperada, que consiste en cambiar la luz dependiendo de la cantidad de vehículos en espera de paso y cuyos ciclos se actualizan de forma automática a través de sensores, hay otro aspecto que le preocupa a Baltodano. Se trata del mantenimiento al sistema, que luce deteriorado: las vialetas -luces colocadas en el rodamiento y reflejaba el verde o rojo del semáforo- están fundidas, algunos contadores de semáforo peatonal no funcionan y algunos bombillos del dispositivo principal están fundidos.
«El mantenimiento de estos equipos son caros y también ha dejado mucho que desear. Equipos han sido vandalizados, otros por los mismos accidentes que se generan en intersecciones han sido dañados. No hay un cuido necesario del equipamiento que representa bastantes recursos», manifiesta Baltodano.
En el Sistema de Compras y Contrataciones del Estado (Siscae) aparecen dos compras por cotización mayor de materiales para la red de semáforos en el municipio y de acuerdo a las especificaciones son para los equipos inteligentes, pero apenas suman 908,167 córdobas. Es decir que su inversión es modesta.