La elección en el Cosep

La elección del nuevo presidente del Cosep, que tendrá lugar el próximo martes 8 de septiembre, Día Nacional del Empresario Nicaragüense, ha despertado una gran expectativa. Y no solo en las cámaras empresariales que van a escoger un nuevo líder, sino en toda la sociedad.

Es comprensible que así sea. Como ya lo hemos dicho en anteriores ocasiones, la función de la empresa privada es sumamente importante y, por lo consiguiente, el buen liderazgo del Cosep es de capital importancia empresarial y de interés nacional.

El Diario LA PRENSA, que forma parte del amplio sector privado del país pero opera en el ámbito singular de la información y la formación de opinión pública, es neutral en esta trascendental elección en la que compiten por la presidencia del Cosep Michael Healy y Mario Hanon. Pero se trata de una neutralidad positiva y constructiva.

Lo dos líderes empresariales han dado a conocer en las páginas de LA PRENSA y en los demás medios de comunicación, sus ideas, sus planes, sus aspiraciones, sus compromisos con la empresa privada y con los intereses nacionales, que implican también la responsabilidad de trabajar por la recuperación de la libertad, la democracia, el Estado de derecho y la justicia independiente e igual para todos los nicaragüenses.

Las propuestas de ambos candidatos son básicamente iguales, a lo sumo se pueden distinguir diferencias de lenguaje y estilo. De manera que no podemos desear que gane el mejor, porque los dos son mejores. Cualquiera de ellos que resulte electo, Hanon o Healy, el Cosep saldrá ganando y con él todo el sector empresarial privado y toda la nación.

Menos, por supuesto, los enemigos de la libertad, de la democracia, de la economía de libre mercado y de la empresa privada independiente. Ellos, los enemigos declarados, saldrán perdiendo con cualquiera de los dos candidatos que resulte electo como presidente del Cosep.

Sin embargo, como toda competencia por cargos que son importantes, la elección del presidente del Cosep genera tensiones que si no son manejadas adecuadamente podrían lesionar la unidad del sector empresarial privado, que hoy es tan necesaria como lo fuera en los años ochenta del siglo pasado.

Además, como advertía el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA, la desconfianza es un defecto histórico inveterado de la cultura política y social nicaragüense. Y en circunstancias como la elección de un cargo importante de especial interés público, la desconfianza puede causar mucho daño.

Los miembros del Cosep que tendrán la responsabilidad de elegir a su nuevo presidente, no deben permitir que una elección que debe servir para fortalecerlos a ellos y a Nicaragua, por un manejo indebido e imprudente se pudiera tornar en factor de división y debilitamiento.

Si tanto Michael Healy como Mario Hanon tienen las mismas credenciales de integridad personal, de eficiencia empresarial, de planes para el mejor desenvolvimiento de la empresa privada y de Nicaragua, el que gane la elección debería pedir al otro que lo acompañe como su vicepresidente, y procurar así la unión fecunda de sus personalidades, proyectos y esfuerzos. Si lo hicieran mucho se los agradecería la nación.

Editorial cosep Mario Hanon Michael Healy archivo
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