Rótulos

El culto a la figura del dictador Daniel Ortega es algo presente la propaganda del régimen. LAPRENSA/ ROBERTO FONSECA.

Nicaragua: históricamente dominada por el culto al caudillo

Mientras que los presidentes en los demás países de Latinoamérica tratan de erradicar el culto a la personalidad de quienes se creen caudillos, en Nicaragua las fotografías de la pareja dictatorial Ortega-Murillo figuran hasta en los libros que distribuye el Ministerio de Educación.

Con tan solo 14 días de haber asumido la Presidencia en República Dominicana, el economista Luis Abinader, de 53 años, invitó a todos los servidores públicos a abstenerse de colocar su fotografía oficial como presidente (él) en los despachos públicos e instó a acabar con el culto a la personalidad de quienes se creen caudillos.

Caso contrario de lo que sucede en Nicaragua donde las fotografías del dictador Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo figuran hasta en los libros que el Ministerio de Educación (Mined) distribuye en los colegios públicos, los que además incluyen contenidos relacionados con personalidades de políticos del partido sandinista, ejerciendo así una manipulación ideológica en los estudiantes.

 

«Invito a los servidores públicos a abstenerse de colocar la fotografía del presidente en sus despachos. Coloquen a sus familias y a sus hijos. Acabemos con el culto a la personalidad de quienes se creen caudillos. No estamos aquí para que nos aplaudan, sino para servir a la gente», expresó Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en su cuenta de Twitter.

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Para el politólogo José Antonio Peraza, esta medida (de no colocar las fotos de un presidente) que pareciera una «tontería», refleja una transformación política profunda. «Institucionalidad, respeto a las leyes y poderes políticos medianamente separados», señaló.

 

El caudillismo se paga con sangre y sufrimiento 

Por su parte, el opositor y analista político Eliseo Núñez, manifiesta que ningún gobierno en el país ha implantado una cultura político-democrática. Al contrario, a lo largo de la historia de Nicaragua ha existido una cultura política caudillista.

«Este tema de no poner la foto del presidente es algo que incluso puede abonar en el sentido de bajar el culto a la personalidad, más en este tipo de países donde el caudillismo es muy fuerte y que ha venido dejando a lo largo de la historia una huella indeleble en los países latinoamericanos y sobre todo en el nicaragüense que se paga con sangre y con mucho sufrimiento», expresó Núñez.

Sin embargo, «aquí lo importante, más allá de quitar o poner una foto, es construir una institucionalidad sólida y una cultura democrática, donde el ciudadano sea el centro y no el caudillo», añadió.

Peraza coincide en que esta es una disposición muy importante, porque implica un cambio de cultura política que los nicaragüenses necesitan con mucha urgencia.

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En los colegios públicos además de la bandera azul y blanco de Nicaragua está la roja y negra que representa al partido de Gobierno. LA PRENSA/CORTESÍA

«Lo que nosotros debemos impulsar es ver la política como un servicio a la comunidad, en la cual la persona cierto tiempo de su vida se va a dedicar a esa labor para promoverla, para desarrollarla, etcétera. Pero, ese no es el concepto que hay en Nicaragua. Aquí el concepto es más maquiavélico; yo tengo el poder y me sostengo en el poder bajo todas las circunstancias, es el culto a la personalidad, al líder infalible, al líder máximo», comentó el politólogo. Además Peraza recomendó a los nuevos políticos abandonar esos conceptos, porque son producto de valores políticos atrasados.

Hay que salir de esta generación para corregir lo «maleado»

El politólogo considera que hasta que entren nuevas personas, o bien una nueva generación a gobernar el país, se empezará a corregir todo lo «maleado» que han inculcado los gobiernos anteriores y las dictaduras en el país.

Espera que para el 2021 se empiece a escribir el cambio. Visualiza que no se corregirán los errores de un día para otro. «Esos errores los vas a corregir en todo un siglo o por lo menos el proceso de transición de Nicaragua te va a llevar unos 10 años», señaló.

«Con esta generación que llegó al poder o la generación que combatió con la revolución hay muy poco que hacer porque ya son gente vieja, que luchó mucho, que mató personas, que murieron muchos de sus amigos y por lo tanto nadie les va abrir la cabeza para meterle nuevas ideas. Esta generación tiene que salir, es una generación que está muy maleada por todo lo que vivió, se corrompió en el proceso y ya no hay mucho que hacer», manifestó Peraza, refiriéndose a los políticos actuales y a los que conforman la cúpula del régimen Ortega Murillo.

«Ahí son los nuevos valores, digamos, los jóvenes adultos, los jóvenes con los cuales hay que trabajar para que esas ideas (líderes, caudillo) sean eliminadas, hay que combatirlas, pero una cosa es decirlo del diente al labio y otra es hacerlo», alertó.

Los libros que distribuye el Mined incluyen contenidos relacionados con programas del régimen Ortega-Murillo. LA PRENSA/CORTESÍA

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El politólogo explica que para que un país cambie, se necesita que pase una generación, y más o menos una generación son 30 años.»Hay personas que creen que quitando a Daniel Ortega ya cambió todo en Nicaragua. Todo lo contrario, cuando lo quitemos es que va a venir el gran proceso», expresó.

Considera que el proceso de transición en Nicaragua es bien complejo, ya que desde 1990 se suponía que en el país no volvería a darse una masacre. «Y ya tuvimos una 18 años después, ni siquiera 50 años después, sino que 18 años después, y 16 años después ya tenemos otra dictadura», enfatizó.

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