¿Cuál es la mejor actuación de un bateador en un juego en las Mayores?

En 1993, Mark Whiten de los Cardenales de San Luis bateó cuatro jonrones y empujó 12 carreras en una paliza 15-2 sobre los Rojos de Cincinnati

Contenido Exclusivo SOLO PARA SUSCRIPTORES.

Los números evitan cualquier confusión respecto al historial de Alex Dickerson, el cañonero de 30 años de los Gigantes de San Francisco, que abrió muchos ojos con su violenta faena del martes por la noche contra Colorado.

Después de cuatro años en las Ligas Mayores, Dickerson ha sido un jugador de muy escaso éxito, un actor relegado a papeles secundario. Sin embargo, ahora capturó toda la atención con su bate, en una jornada extraordinaria.

Ante los Rockies, se fue de 6-5, con tres jonrones, dos dobles, cinco anotadas, seis empujadas y 16 bases alcanzadas, en una paliza de San Francisco 23-5, con una ofensiva de 25 cañonazos, en la que también brillaron Donovan Solano y Brandon Crawford, con seis remolques cada uno.

¿Qué más podría pedir el jardinero que acumula .264 de average en su carrera, en la que ha pegado 23 jonrones? Dickerson nunca ha jugado 85 partidos o bateado más de 253 veces en una temporada. Antes jugó con San Diego y ahora está en San Francisco.

Sin embargo, su brillante labor reitera que las proezas no son un patrimonio solo de las estrellas. Incluso figuras poco conocidas pueden impactar, como lo hizo él ahora, con un trabajo que lo introdujo en los libros de récords de los Gigantes.

Pero, ¿cuál ha sido la más brillante actuación de un bateador en un partido en la historia de las Ligas Mayores? Debe ser lo que hizo Mark Whiten con San Luis en la temporada de 1993.

El 7 de septiembre de ese año, Whiten, un jardinero de moderado éxito en las Ligas Mayores, disparó cuatro jonrones y remolcó 12 carreras en una paliza 15-2 contra los Rojos.

Whiten es uno de 18 bateadores de cuatro jonrones en un desafío en la historia de las Grandes Ligas, pero solo él y Jim Bottomley, también de San Luis, han impulsado 12 carreras en un juego.

Lo hizo en el segundo de un doble juego entre los Cardenales y Cincinnati. Metió un jonrón con las bases llenas, dos con dos a bordo y uno más con uno en circulación, este último ante Rob Dibble.

Cuando lo hizo Bottomley el 16 de septiembre de 1924 ante los Robins de Brooklyn, se fue de 6-6, par de jonrones, anotó tres y las 12 empujadas. San Luis ganó el partido 17-3.

Whiten tronó de 5-4, con cuatro jonrones, cuatro anotadas y los 12 remolques. Ese año terminó con 25 tablazos y 99 impulsadas, las mejores estadísticas de su carrera.

El último artillero de cuatro jonrones en un partido es J.D. Martínez, quien lo hizo el 4 de septiembre del 2017 con Arizona, ante los Dodgers, pero “solo” empujó seis.

Y el último bateador con diez impulsadas en un duelo es Anthony Rendon de Washington el 30 de abril de 2017 ante los Mets, cuando se fue de 6-6, tres cuadrangulares.

Hay jugadores que han conectado siete hits en un partido como el panameño Rennie Stennett, o de cuatro dobles como Jhonny Peralta o tres triples como Yasiel Puig, pero es difícil ponerle un pie adelante a Whiten con sus cuatro tablazos y 12 empujadas.

Ahora el turno de la atención es para Dickerson, un jugador muy modesto, que al menos por un día tronó como un bambino e hizo estragos contra los Rockies de Colorado.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

 

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí