Los Pipitos

Los Pipitos fue fundado en 1987. Para ese tiempo tener en la familia una persona con discapacidad era en muchas ocasiones motivo de vergüenza. LAPRENSA/CORTESÍA

Los Pipitos cumplen 33 años. Este es el camino recorrido y logros alcanzados por la fundación

La inclusión educativa, social y laboral son algunos de los logros de esta organización que ha trabajado por el desarrollo integral de las personas con discapacidad

Los gemelos Emir y Raúl Cabezas Elizondo nacieron hace 34 años, ambos con síndrome de Down y en una sociedad que no sólo desconocía, sino que marginaba a las personas como ellos; con alguna alteración genética, alguna discapacidad física o simplemente una condición que los hiciera parecer o comportarse diferente.

Ahora los hermanos son un claro ejemplo de los logros alcanzados y el camino abierto por la Asociación de Padres de Familia con Hijos con Discapacidad, Los Pipitos. Con la tenacidad de sus padres y Los Pipitos como faro, lograron asistir a una escuela regular, socializar y trabajar en una empresa privada. Pero ejemplos hay miles, dice Ruth Elizondo – madre fundadora y actual tesorera de Los Pipitos – quien hace una pausa hoy que se cumplen 33 años de creación de la organización para echar una vista atrás y sostener que Los Pipitos le ha cambiado la vida a miles de familias al participar de una u otra forma en las diversas actividades que ellos dirigen.

«De 34 años para atrás las personas con discapacidad en el país no estaban a la vista del resto de la población, al contrario en muchos casos eran hasta escondidos, en otros era vergüenza para algunas familias y se pensaba que la discapacidad era casi que un castigo divino o se trataban como personas enfermas que no requerían atención especiales, entonces Los Pipitos irrumpe en 1987 en un contexto de total exclusión», rememora su presidenta Leonor Gutiérrez. Ella explica que en este tiempo «se ha hecho un montón», pero que los principales logros han sido la visibilización y sensibilización en la sociedad.

Lo que nació tras una reunión de 21 padres de familia de hijos con discapacidad, se convirtió tres décadas más tarde en toda una red de familias que han logrado transformar el pensamiento y la actitud colectiva para lograr de a poco una sociedad más amigable y menos prejuiciosa.

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Gutiérrez ve como batallas ganadas lograr que las personas con discapacidad pudieran estudiar en escuelas regulares y pudieran ir a parques y otros espacios públicos sin el temor a ser rechazados o mal vistos. Asegura que cuando se fundó Los Pipitos, a nivel nacional solo habían cinco escuelas que atendieran niños con discapacidad. «Era casi nulo el acceso a la educación para las personas con discapacidad».

Leyes favorables para la discapacidad

En los 33 años de existencia también se ha transitado en la vía legal al «empujar leyes favorables para ellos, hasta llegar a la Ley 763 y así eso fue creando otras condiciones en la sociedad para el reconocimiento», indica Gutiérrez.

En un primer momento, la organización atendía únicamente a la persona con discapacidad a través de programas educativos, lúdicos y médicos, pero conforme se ganó experiencia la atención integral se transformó al plano familiar, para que hubiera un mayor impacto y así contribuir al desarrollo de miles de personas con discapacidad.

Hoy cuentan con el programa Habilidades para la vida, cuyo propósito es fortalecer el acompañamiento de la familia con los hijos para que aprendan a comer, ir al baño y hablar. Otro programa es la Educación integral para la sexualidad, que va dirigido para adolescentes, jóvenes y la familia. «Todos debemos entender que la sexualidad está presente en la vida de las personas con discapacidad y tienen derecho a vivirla de manera informada y protegida porque el abuso sexual es muy frecuente en las personas con discapacidad», advierte la presidenta de Los Pipitos.

«Otro tema es la inclusión educativa. Tenemos una guía metodológica para los maestros donde sale cómo enseñarle a leer, escribir y sumar a un niño sordo, uno ciego, uno con problemas motores o deficiencia intelectual», enumera Gutiérrez, en la apuesta porque las personas con discapacidad puedan ir a escuelas inclusivas.

También abarcan el plano laboral, que consiste en preparar a estas personas para emplearlas e identificar en dónde puede aplicar para trabajar. Le apoyan con la elaboración de su curriculum vitae, contacto con las empresas e identifican qué adaptación es necesaria hacer en la compañía para que él desempeñe su labor.

Los Pipitos
Entre 12,000 y 15,000 familias están vinculadas a los programas de Los Pipitos, en la atención y formación. LA PRENSA/CORTESÍA

«Lo otro es que tenemos servicios de atención especializada en psicología, educación temprana, fisioterapia, neurología. Es decir servicios necesarios para el desarrollo de los niños con discapacidad. Tenemos 43 centros en todo el país y el Instituto médico pedagógico que es como un centro de referencia nacional, donde se brindan todas esas atenciones», destaca Gutiérrez.

Sin embargo, desde abril 2020, ya en el contexto de la pandemia del Covid-19, Los Pipitos se vio forzado a que las actividades presenciales pasaran a ser en línea, conocido como «Los Pipitos en casa». Así los especialistas llaman a las familias a través de aplicaciones y les explica cómo hacer los ejercicios, envían fotos o dibujos. Todas las atenciones y enseñanzas se realizan ahora en línea, desde psicología y lenguaje de señas, hasta la estimulación temprana.

Los Pipitos
Las atenciones de Los Pipitos es de aproximadamente 60,000 por año. En tiempos del Covid-19 estas se han modificado en la forma, ahora es en línea. LA PRENSA/CORTESÍA

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