Aquel niño buscando desesperadamente un tratamiento hormonal para no terminar del tamaño de un bonsái encontró acogida a los 13 años en Barcelona. Ahí empezó a construir su leyenda, su imperio futbolístico avalado por los números. Se dedicó a borrar todas las huellas que no fueran las suyas e implantó su ADN, 20 años después, ha dicho las palabras que taladran como una pesadilla en la afición catalana: “Quiero irme”. Messi envió un burofax a las oficinas del club pidiendo su salida. Messi se cansó de ser dios, su desgaste era evidente, el chasquido de dedos no conseguía títulos. Un ejemplo que hasta los dioses se aburren sin victorias.
El astro argentino quiere hacer valer su cláusula de salida unilateralmente, es decir no necesita tener el aval del equipo para salir. El único problema actual es la cláusula monetaria, la cual asciende a 700 millones de euros. Al Barcelona solo le quedan dos caminos: aceptar la salida de su figura y negociar un contrato sobre los 100 millones de euros para el conjunto que quiera sus servicios o empezar una pugna para tratar de dejarlo en contra de su voluntad, pero en 2021 se iría totalmente gratis. El Real Madrid tenía una cláusula económica de 1,000 millones de euros por Cristiano Ronaldo, sin embargo, cuando decidió marcharse porque no era feliz la bajó hasta los 100 millones de euros. Florentino Pérez, presidente del Madrid, entendió que nadie estaba por encima del club y que era tiempo de pensar en la reconstrucción.

En el mercado actual europeo solamente existen tres equipos con la capacidad de firmar a Messi. El argentino ganaba 100 millones de euros brutos al año. El PSG con sus petrodólares podría interesarle, además que ahí está Neymar, quien es uno de sus mejores amigos. El otro equipo es el Manchester City. El conjunto de Guardiola se babea por la Pulga y suena como la opción más viable porque está en una liga competitiva, el proyecto es ambicioso y la UEFA levantó la sanción de no fichar y suspensión de la Champions League: tiene el camino libre. Y la última posibilidad es el Inter de Milán con sus nuevos dueños chinos, quienes habían asegurado tener 260 millones en salario para Messi, repartidos en cuatro años.
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Existe un antes y un después de Messi en Barcelona. El club pasó de 16 Ligas a 26, de 24 Copas del Rey a 30, de cinco Supercopas de España a 13 y de una Champions League a cinco. Acumuló 33 títulos, seis Balones de Oro y seis Botas de Oro, además de 633 goles y 254 asistencias. Con un currículo así Messi no le debe nada al Barcelona, la gratitud de niño ya la ha pagado con creces. Así que si quiere irse… que se vaya, pasó de ser un ídolo culé a ídolo del mundo, de todo fanático del futbol. Su grandeza va más allá del Barcelona.
