Cuidado con las trampas

El reciente intento del gobierno sandinista de enlodar al excanciller Francisco Aguirre Sacasa, es parte de un libreto, o táctica, que han venido utilizando desde mucho tiempo atrás. Veamos algunos ejemplos.

En 1982 la dirección del FSLN estaba sumamente irritada con el arzobispo de Managua debido a su posición crítica ante la revolución. Decidieron entonces tender una trampa a su entonces asistente, monseñor Bismarck Carballo. Funcionó así: una señora le suplicó acudiera a su casa para compartirle un problema personal. El 11 de agosto el sacerdote la visitó. Afuera se habían estacionado, ocultos, una patrulla policial, las cámaras de televisión del estado, periodistas y fotógrafos de los diarios oficialistas, Barricada y Nuevo Diario. Minutos después, un hombre alto y fornido sacaba a empellones a la calle a un desnudo monseñor Carballo. La versión oficial, ofrecida a todo color por los medios sandinistas, era que había sido sorprendido en flagrante adulterio por el supuesto marido, y que tanto la policía, como las cámaras y fotógrafos de los medios, se encontraban en el lugar “por causalidad”, cubriendo otro evento. Miguel Bolaños, agente del Servicio de Inteligencia que desertó en 1983, reportó que él, junto con Tomás Borge y Lenin Cerna, vieron el episodio en medio de grandes carcajadas, desde un vehículo con vidrios oscuros aparcado en la cercanía.

Como reacción miles de alumnos católicos se declararon en huelga y ocuparon sus colegios. Los indios de Monimbó se amotinaron improvisando barricadas y atacando estaciones de Policía con el saldo de tres muertos y muchos heridos. En represalia, el gobierno expulsó del país a dos sacerdotes, entre ellos al padre Moratalla, del colegio Don Bosco.

Otro caso similar estuvo a punto de ocurrir dos años más tarde en ocasión de la visita al país del obispo venezolano Baltasar Porras Cardoso, amigo del arzobispo de Managua. Él refiere su experiencia: “El 6 de agosto, fui con tres sacerdotes a la laguna de Xiloá, a nadar. Mientras estábamos allí, de repente, tres mujeres bien vestidas, todas de negro, aparecieron ante nosotros y se desvistieron completamente en obvia provocación. Uno de los sacerdotes comprendió que esta era otra “extraña coincidencia,” y nos fuimos inmediatamente. Justo entonces, una patrulla policial arribó al sitio”.

Poco después le tocó el turno al padre Amado Peña. El espionaje del Estado sabía que el sacerdote acostumbraba a pedir “ride” para desplazarse por Managua. Un desconocido amable ofreció llevarlo, pero antes de llegar a su destino le pidió que le hiciera el favor de entregar por la ventanilla su maletín a un señor que esperaba afuera. En el momento que lo hacía apareció la policía junto con la televisión sandinista. Le exigieron que lo abriera y ¡bingo!, estaba llena de explosivos. El incidente provocó una marcha de protesta en la que participaron varios clérigos. En represalia el gobierno expulsó del país a diez sacerdotes.

El uso de trampas para difamar y destruir reputaciones de adversarios es una práctica vieja propia de organizaciones como el FSLN, fieles a la ética leninista. Lenin la resumía en estos términos: es moral todo lo que ayuda a la revolución, o al partido. Inmoral todo lo que lo que se le opone. Filosofía terrible que explica las masacres estalinistas, los Gulags y todas las barbaries que han protagonizado sus seguidores. Los Castro en Cuba, Chávez y Maduro en Venezuela, Los Ortega Murillo, en Nicaragua, son fieles seguidores de este credo. En su concepción del mundo no existen conceptos como el respeto a la dignidad humana, a la verdad o a normas morales absolutas. En ellos el fin justifica todos los medios. Aunque hipócritamente se proclamen cristianos, porque les conviene políticamente, su única moral absoluta es lo que favorece su poder. Eso los hace capaces de todo.

Están abiertos a matar opositores. Pero como eso tiene costos políticos, es mejor y más prácticos matarles la honra. Para eso ellos espían a sus adversarios, ávidos por conocer sus costumbres y debilidades, y así prepararles trampas. Moraleja: hay que ser “prudentes como serpientes”.

El autor es socólogo e historiador. Autor del libro Buscando la Tierra Prometida. Historia de Nicaragua 1492-2019.

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