El asesinato del sacerdote Marlon Pupiro, de La Concha, Masaya, cumple nueve años de haber ocurrido. Pupiro es recordado «con cariño y gratitud» por monseñor Silvio José Báez, quien aseguró que «su muerte sigue clamando justicia». Así lo expresó a través de su cuenta de Twitter, donde calificó al padre Pupiro como «hombre justo y sacerdote ejemplar ya ha entrado en el descanso glorioso de su Señor».
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Hoy hace nueve años fue asesinado el P. Marlon Pupiro en Nicaragua. Como hombre justo y sacerdote ejemplar ya ha entrado en el descanso glorioso de su Señor. Mientras lo recordamos con cariño y gratitud, su muerte sigue clamando justicia. pic.twitter.com/IFSQWk3BHD
— Silvio José Báez (@silviojbaez) August 20, 2020
El párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de María, en La Concha, Jacinto Carvajal, informó que a las 4:00 de la tarde de hoy oficiará una misa para recordar al padre Pupiro.
La misa será transmitida a través de la cuenta de Facebook de la parroquia, aunque habrá también una reducida presencia de feligreses en la parroquia, informó el padre Carvajal.
Nueve años del hecho
El padre Pupiro fue reportado como desaparecido desde el 20 de agosto de 2011, pero su cadáver fue encontrado tres días después, el 23 de agosto, en un basurero ubicado en el kilómetro 16 y medio de la Carretera Vieja a León, envuelto en un colchón, en una bolsa negra y con señales de tortura.
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El crimen contra el sacerdote de La Concha estremeció a la comunidad católica por la saña con que fue realizado.
La Policía presentó a Yasker Blandón Torres, mesero del centro recreativo La Borgoña, como la única persona involucrada en el crimen contra el sacerdote, por lo que fue condenado a 30 años de cárcel. Sin embargo, familiares y allegados al sacerdote jamás creyeron la versión presentada por las autoridades policiales, que determinaron que el móvil del crimen fue el robo de la camioneta Mitsubishi blanca, propiedad del religioso, y consideraron que se trataba de un crimen político.
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En su momento, el comisionado de la Policía, Fernando Borges, aseguró que previo a su desaparición, Pupiro estuvo en el centro recreativo La Borgoña hasta las 4:00 de la madrugada del 20 de agosto.
Según allegados al padre Pupiro, este fue asesinado de forma violenta por negarse a llamar al obispo auxiliar de Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, quien era el verdadero objetivo de los atacantes y a quien pretendían – según sus versiones – realizarse una emboscada.