A la hora de conversar, Sandy Bermúdez es tan serio como cuando está en el cajón de bateo, desde donde se está construyendo un nombre en el beisbol nacional. Suele usar frases cortas y sonríe poco o nada, como lo demostró esta mañana en la ceremonia de premiación de los mejores jugadores del Pomares, a la que asistió porque durante la temporada regular no hubo nadie que lo superara en la carrera por ser el mejor bateador del campeonato.
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Con su promedio ofensivo de 435 puntos, producto de 67 hits en 154 turnos al bate, Bermúdez fue inalcanzable en la cima del liderato de bateo, un sitio al que siempre aspiró desde sus primeros años en el beisbol en su natal Juigalpa.
“Llevo en mi sangre el jugar beisbol”, comenta el artillero de los Toros de Chontales y actual refuerzo de los Dantos en la Serie Final contra el Bóer. “Tenía ocho años cuando comencé a jugar en ligas infantiles y juveniles de Juigalpa. Rápidamente me di cuenta de que lo mío era jugar este deporte, porque siempre me destacaba en los torneos. No es por fachentear, pero era normal que apareciera mi nombre entre los mejores jugadores de los campeonatos en los que participaba”, cuenta Bermúdez, sin la más mínima expresión de arrogancia en su rostro.
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El potencial que mostró a nivel infantil y juvenil le abrió las puertas de los Toros de Chontales, con quienes debutó en el Germán Pomares en el 2013. “Desde entonces he mejorado bastante como jugador, y se lo debo a peloteros de mucha experiencia que me han ayudado desde mis inicios, como Jimmy González”, dice Bermúdez, quien planea retomar sus estudios de veterinaria, los que dejó hace algún tiempo por dedicarse a tiempo completo al beisbol.
Su mejor recuerdo y el sueño por cumplir
Consultado sobre lo mejor que le ha pasado a lo largo de ocho temporadas en el beisbol nacional, Sandy Bermúdez responde sin pensarlo tanto: “lo mejor que me ha ocurrido es haber ganado este liderato de bateo, que me costó mucho porque batallé hasta el final con jugadores de gran calidad como Juan Carlos Urbina”.
Pero a sus 26 años, Sandy considera que le queda mucho camino por recorrer y que hará todo lo que esté a su alcance para mantener el nivel ofensivo que logró esta campaña. “Yo no quiero ser un bateador bueno solo una temporada, quiero estar siempre entre los mejores, aunque mantenerse es siempre lo más difícil”, explica el artillero de Juigalpa.
Según cuenta, su afán por seguir haciéndose notar como un bateador de alta categoría responde a que su “mayor sueño es ser parte del roster oficial de la selección nacional que representa al país en eventos internacionales”.
Por otro lado, Bermúdez, quien suma seis temporadas por encima de los 300 puntos de las ocho que ha jugado, incluyendo dos arriba de .400, reconoció su admiración por Ofilio Castro, a quien considera “un tremendo bateador, aguerrido y siempre metido en el juego”; y por Jorge Bucardo, quien para él es “uno de los pícheres más difíciles de Nicaragua, muy inteligente y con un gran repertorio”.