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«Yo no quería perder nunca. Ni cuando jugábamos beisbol en la calle con bolas que nosotros mismos hacíamos. Y menos, si jugábamos contra chamacos de otro barrio”, ha dicho en múltiples ocasiones Dennis Martínez en distintos foros donde ofrece charlas motivacionales.
Ese espíritu competitivo que lo llevaría más tarde a ser estrella en las Grandes Ligas, quizá quedó retratado en un campeonato juvenil, cuando cargó, literalmente, al Jabón Prego para llevarlo a la obtención del título en un esfuerzo casi absoluto.
Dennis ganó el partido 1-0 lanzando una blanqueada de un hit. Y la carrera que significó la diferencia, fue un cuadrangular conectado por él mismo, de acuerdo a detalles de Martín Ruiz. Eso fue en 1971. Un año más tarde, en 1972, estaba en los Tiburones de Granada.
Y no perdió tiempo. En su debut terminó con balance de 11-6 y 1.40 en 141 innings, con 102 ponches y 34 bases. Una labor brillante solo superada entre los novatos por Róger Flores, del León, quien acumuló 12-5 y 1.29 en 133 episodios con 37 ponches.
Y para enseñar el material del cual estaba construido, Dennis fue clave en la coronación del Granada ese mismo año, ganando dos de tres juegos al León en una Final extra. Y en días seguidos: 12-3 el 21 de junio y 8-1 el 22. En uno abrió el partido y en el otro relevó cinco entradas.
De ahí pasó directo a la Selección Nacional que, que conducida por Heberto Portobanco, fue al Torneo de la Amistad en República Dominicana, donde le tocó abrir contra el poderoso equipo de Cuba y realizó un buen trabajo en un duelo ganado al final por Antonio Herradora, con marcador de 5-4.
Dennis recién había cumplido 18 años e hizo el equipo del Mundial de 1972, torneo que terminó con registro de 1-1 y 1.86, con 22 ponches en 19.1 innings. Le ganó a Costa Rica, al que por poco deja sin hit y cayó 2-0 ante Japón sin respaldo, en una noche de 15 ponches para los nicas.
Martínez viajó a la Copa Intercontinental de Italia en septiembre de 1973 y mientras pasaban por Roma hacia Rimini y Parma, la delegación nica fue a saludar al papa Pablo VI y Dennis aprovechó para pedirle a su santidad “que le bendijera el brazo”, el que nunca le dio problemas.
De igual modo alcanzó en la tropa de 1973 para el otro Mundial aquí en Nicaragua y cerró con 1-1 y 0.50 en 18 episodios. Blanqueó 5-0 a Canadá y perdió 1-0 ante EE. UU. en el inolvidable duelo contra Dick Wortham en diez innings, enfrentamiento que luego se dio en las Mayores.
No se dispone de las cifras de la temporada de 1973 de la Liga Esperanza y Reconstrucción. Lo que hay a mano de Dennis son solo dos años con Granada y presenta 15-10 y 1.61, en 242.2 innings, con 167 ponches y 57 bases, pero no hay dudas de que fue siempre una estrella.
Y pensar que él quería ser un tercera base porque le gustaba batear. Fue observado por el San Fernando y no se le prestó atención. Cuando preguntó a Alberto «Guaracha» Castellón si tenía alguna oportunidad, el entrenador le dijo que no. Y se fue al Granada.
Ahí resultó clave la figura de Portobanco y todo el impulso que le dio a Dennis, motivado por el gran talento que siempre vio en el espectacular serpentinero nicaragüense.
Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR
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