Cualquier suceso, desde el más simple hasta el más complejo, despierta emociones diversas en nosotros.
En nuestro cerebro, el sistema límbico es el encargado de las emociones, haciendo que estas formen parte de nuestra naturaleza humana. Esto provoca una reacción que puede ser ajustada o no, ante diversas situaciones.
Debido a esta influencia nace la importancia del autocuido que garantiza la gestión y regulación de las emociones.
Este se logra por medio de todas aquellas acciones que realizamos para nuestro bienestar.
Ante la situación actual de crisis sanitaria se nos han brindado orientaciones y medidas de prevención para el aspecto físico, tales como medidas higiénicas, quedarnos en casa, distancia social. Estos son de suma importancia y acatarlos nos podría preservar la salud. Sin embargo, en pocas ocasiones se nos orienta sobre las alteraciones emocionales que estas nuevas dinámicas conllevan y cómo cuidar nuestra salud mental.
La parte psicológica está ante el riesgo de sufrir graves impactos en las emociones y estas a su vez en el comportamiento humano. Esto se debe a la manera inesperada con que llega una crisis, la urgencia de atender la amenaza ante el peligro, la resistencia que ponemos ante los cambios y el desconocimiento de medidas de cuido emocional.
Las alteraciones psíquicas, de no ser manejadas, impiden afrontar situaciones difíciles. Es por ello que obviar la parte emocional se vuelve en nuestra contra.
Síntomas identificables:
Alteraciones en el sueño, pesadillas o insomnio.
Estados de ánimo: pasivo e impulsivo.
Sentimientos de angustia, miedo y tristeza.
Falta de concentración.
Incremento de la ansiedad y depresión.
Comunicaciones agresivas e incluso violentas.
Recaídas o aumento en alguna adicción.
Entre otras.
Desde el enfoque de salud mental, la prioridad ante las crisis es el manejo de las emociones. Estas, al ser reguladas, permiten tener claridad mental para reaccionar de forma objetiva.
Autocuido.
Identifique la emoción que más se manifiesta día a día.
Hable con personas de confianza sobre lo que siente.
Practique técnicas de respiración y meditación.
Evite temas relacionados con la crisis.
Dedique tiempo al descanso y la distracción.
Sea flexible a los cambios.
Organice su tiempo.
Acepte su nueva realidad.
Inicie un proceso para desarrollar resiliencia.
La clave para regular sus emociones es expresarlas. A medida que realizamos pequeños cambios en el día a día nos llevará a la adaptación. Esta, a su vez, nos guiará a la aceptación y de esa manera lograremos transformarnos a través del proceso y los cambios.
La autora es psicóloga clínica.