Las declaraciones de los obispos de Nicaragua siempre son motivo de comentarios e inclusive de controversias. Por su autoridad moral y la sabiduría de sus enfoques pastorales, las palabras de cualquier obispo son de interés público y llaman a la reflexión.
Pero hay algunos obispos en particular, como monseñor Abelardo Mata, monseñor Rolando Álvarez y el obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, que por ser más claros y directos en sus denuncias de los abusos de la dictadura y críticas a la oposición política, sus palabras motivan más atención.
Es el caso de las declaraciones sobre la situación política y los políticos de Nicaragua, que monseñor Silvio Báez dio a LA PRENSA y fueron publicadas el domingo 5 de julio. Tales declaraciones, algunos observadores las entendieron como consejos a los líderes políticos, pero otros como coscorrones morales.
Báez dijo que en la actualidad hay un vacío de liderazgo político y ha llegado el momento de “cambiar radicalmente la forma de ejercer el poder y practicar la política partidista” en el país. Los líderes “tienen que aprender a ejercer la política de otra manera”, indicó el prelado.
Monseñor Báez tuvo una participación relevante en el diálogo nacional realizado en mayo y junio de 2018, que por petición de Daniel Ortega organizó la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Según Báez, los obispos no convocaron a los partidos políticos para participar en aquel diálogo, porque eran cómplices de la dictadura. De hecho no había oposición —agrega el obispo— y por eso tuvieron que llamar a miembros de distintos sectores sociales, para que dialogaran con el Gobierno.
Ahora, en sus declaraciones del domingo pasado a LA PRENSA, monseñor Báez asegura que los políticos opositores no están cerca del pueblo y les aconseja que se acerquen a la gente, que no deben imponer un camino y una estrategia sino escuchar al pueblo y “a partir de ahí, ir marcando el camino”. Además, el obispo pide a los partidos opositores que tienen casillas electorales, que renuncien a ellas pues no ve ninguna que no tenga una historia turbia.
Es obvio que desde su perspectiva ética y religiosa, monseñor Báez ve a los partidos políticos de Nicaragua en una grave crisis moral. Lo cual, por cierto, no es algo que ocurra solo en Nicaragua. En todas partes del mundo se está criticando a la política porque le falta una dimensión ética. Como dice Rodrigo Borja, “demasiadas cosas sucias y poco elegantes” se hacen en nombre de la política .
Pero no es cierto que en la política “vale todo”. En Nicaragua hace falta transformar positivamente la cultura y la práctica política, infundirle valores y autenticidad. Lo cual no se puede lograr solo con prédica moral, educación política formal y crítica social. Hay que crear también instituciones sólidas, respetadas y funcionales, que pongan límites a la inevitable inclinación de los políticos al abuso de poder.