¿Hasta dónde llegará EE.UU. en Venezuela?

Las últimas acciones del Gobierno de Estados Unidos sobre Venezuela nos llevan a preguntarnos si culminarán con acciones militares para obligar la caída de Maduro, o si todo quedará en simples operativos marítimos antidrogas.

Responder esa pregunta no es fácil. Uno nunca sabe cuándo va a caer un régimen ni cuándo puede desencadenarse una acción armada. Trump está actuado fuertemente con Venezuela, en parte debido a que necesita presentar victorias contundentes que interesen a la comunidad hispana, para ganar las elecciones en La Florida.

Eso no significa, necesariamente, que EE.UU. realizará ataques militares en territorio venezolano. Hay mucha resistencia internacional para usar este recurso en Latinoamérica. Incluso si fuera sin desembarco de tropas, como han sido los bombardeos selectivos usados recientemente para acabar con líderes iraníes y del Hezbolá en el Medio Oriente.

Trump recibe fuertes críticas de un sector de estadounidenses que le reprocha atender tardía e inadecuadamente el coronavirus, por lo que ganar en la Florida le resulta ahora más apremiante. De los cuatro Estados con más votos electorales, la (casi segura) fórmula demócrata de Joe Biden y Nancy Pelosi ganaría en Nueva York y California, mientras que la fórmula republicana Trump-Pence ganaría en Texas. Quedaría la Florida: quien gane la Florida ganará la Presidencia. Hoy las encuestas en la Florida muestran un empate técnico.

Sobre Venezuela hay que considerar la secuencia de los hechos más recientes. El 23 de septiembre, 16 países americanos (incluyendo Venezuela representada por el gobierno de Guaidó) decidieron emprender acciones contra el régimen de Maduro invocando el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que es una alianza militar. En un comunicado especialmente duro acordaron “identificar personas relacionadas con el régimen de

Maduro vinculadas con diferentes delitos, incluidos terrorismo y narcotráfico (…) con el fin de usar todas las medidas disponibles para investigar, perseguir, capturar, extraditar y sancionar a los responsables y disponer el congelamiento de sus activos”.

El 26 de marzo, el gobierno estadounidense acusó oficialmente a Nicolás Maduro de narcotráfico y terrorismo, ofreciendo una recompensa de 15 millones de dólares por su captura. También acusaron, con una recompensa de 10 millones, a Diosdado Cabello, el número dos del régimen; Tareck El Aissami, ministro de Industria y Producción; Hugo Carvajal, exdirector de Inteligencia Militar, y al general retirado Cliver Alcalá (que se entregó en Colombia y fue extraditado a EE.UU.). Se agregaron como acusados otros altos funcionarios. Esto nos recordó el caso de Noriega en Panamá y el operativo militar para capturarlo.

El 31 de marzo el secretario de Estado, Mike Pompeo, presentó una propuesta para recuperar la democracia en ese país. Un plan de 12 pasos, entre ellos la creación de un gobierno de transición con participación de los partidos de Guaidó y Maduro, y elecciones dentro de seis a doce meses; el Gobierno de EE.UU. levantaría todas las sanciones impuestas y la Asamblea Nacional decretaría inmunidad para los funcionarios del régimen y los militares. Tal plan, después de ponerle precio a sus cabezas, parecería ser un mensaje diciendo: Los tengo “en la mira”, pero les ofrezco esta salida.

Maduro y sus funcionarios rechazaron el plan. Casi inmediatamente Trump ordenó aumentar la presencia militar en Latinoamérica, con la aprobación de 22 naciones, movilizando buques, aviones y helicópteros del Comando Sur en el Caribe y el Pacífico Oriental, para luchar contra el tráfico de drogas. El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo que Estados Unidos tiene información de Inteligencia que muestra que los cárteles de la droga están aumentando las operaciones desde Venezuela durante el brote del coronavirus. El secretario de Defensa, Mark Esper, declaró que “el régimen de Maduro, así como de otros países, se basa en las ganancias de las drogas para obtener ingresos”.

¿Existe una decisión de Trump para forzar la pronta caída de Maduro, incluyendo bombardeos selectivos? ¿O todo quedará en golpes al narcotráfico? No descarto nada. Aunque me inclino a pensar que Trump únicamente presiona buscando una salida pacífica, que no se dará a corto plazo.

El autor es comentarista político y de temas religiosos
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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