En China, el virus creó la pandemia pero la OMS se encargó de convertirlo en pandemonio: “Mucho ruido y confusión”.
El enredo comienza cuando el etíope Tedros Ghebreyesus, un organizador comunitario sanitario, fue electo director general de la OMS con el apoyo de China.
La epidemia comenzó en Wuhan a fines de noviembre, pero China ni notificó ni informó hasta en febrero, incumpliendo su obligación bajo el Anexo 2, del Reglamento Sanitario Internacional (IHR 2005). ¡Extrañamente, Ghebreyesus felicitó a China por su manejo!
No informar, conlleva la obligación de reparar el daño provocado. (Fábrica Chorzow 1927, LaGrand 2001 y el Alien Tort Act de 1789). La obligación incluye restitución del daño, aceptación de culpa y garantía de no repetición. Si repite, el Estado ofensor se expone a multas y daños punitivos. La obligación internacional de notificar, codificada en IHR existe desde 1969 y es una norma obligatoria del derecho consuetudinario internacional. Cualquier Estado, puede, bajo el Art. 48 (1)(b) de las “Responsabilidades de los Estados por hechos Internacionalmente Ilícitos” encausar a la China por violar sus obligaciones.
Viendo el caso “Genocidio Bosnio (2007)”, el acusador debe establecer que la pandemia pudo evitarse si China hubiera cumplido sus obligaciones. Pero el mecanismo de solución de controversias (Art. 56 de la IHR) se inicia por los buenos oficios y mediación. Si esto falla, es el arbitraje obligatorio del director general, quien ha mostrado parcialidad pro-China, quien debe resolverlo. Ese paso podría obviarse y acusar a China bajo las reglas opcionales de la Corte Permanente de Arbitraje, pero China no acepta el arbitraje obligatorio.
Más de 800,000 firmas y los senadores McSally, Cruz y Rubio, solicitan la renuncia de Ghebreyesus por estar parcializado. Recientemente, Oswaldo León Farinello, experto de la OPS denunció la negligencia criminal y alineamiento con Ormur de la directora de OPS, Carisa Etienne, originaria del país Alba: Dominica. Desde el 18 de abril ella ha apoyado a los Ormur, consintiendo violaciones a las normas de la OMS/OPS, poniendo en riesgo a la población.
Bajo el acuerdo tripartito Cuba-Brasil-OPS desmantelado por Bolsonaro, Cuba envió a Brasil a trabajadores “esclavos” de salud que recibían solo parte de su sueldo; el resto iba a parar a Cuba y hasta US$30 millones para la OPS, mientras las familias de los trabajadores permanecían como rehenes en Cuba.
Ghebreyesus cerró su flanco más frágil (Nicaragua) para defender su cargo y a su aliado chino. La señora Etienne “regañó” a Nicaragua por violar sus obligaciones bajo la IHR, cumpliendo sus instrucciones, al final dejó ir una frase que demuestra su ignorancia, o su mala fe. Dijo que “cada país es soberano” de tomar sus determinaciones, olvidando no solo la IHR sino la “obligación de proteger”.
La soberanía y la jurisdicción interna no son escudos para evadir la “responsabilidad de proteger” a poblaciones en riesgo por pandemia. Al contrario, la soberanía exige que el Estado cumpla sus compromisos internacionales asumidos libremente protegiendo los intereses de la humanidad, pues las pandemias no conocen fronteras, como dijo la CIJ en “Barcelona Traction”: “Cuando un
Estado se aparta de los estándares internacionales no solo afecta los intereses de su población que deja desprotegidos, sino que pone en grave riesgo la salud misma del planeta”.
La comunidad internacional y la OMS deben proteger el derecho a la vida e integridad de los pueblos. En la resolución No. 1- 2020, la CIDH refuerza que los estados deben respetar los derechos humanos que en el contexto de la pandemia incluyen la aplicación extraterritorial de dicha obligación. ¡Los que no cumplan, grandes o pequeños, no podrán eludir su responsabilidad!
El autor es excanciller de Nicaragua 2002-2007