A sus noventa años, René “El Chelito” Cárdenas es capaz de sacar agua de una piedra, aunque ahora le tomaría más tiempo hacerlo. Sin embargo, su entusiasmo está intacto y vive la vida con una especial alegría.
Nacido un 6 de febrero, al igual que este miércoles, pero de 1930 en el barrio La Bolsa, en Managua, Cárdenas es sin espacio a dudas, el narrador deportivo nicaragüense de más alto nivel. Llegó a las Grandes Ligas en 1958 y ahí se mantuvo por más de 50 años.
Cárdenas es el pionero de las transmisiones de beisbol en español en Estados Unidos. Su visión en aquellos días animó a empresarios radiales a materializar su proyecto y por más de cincuenta años acarició el oído de los fanáticos con una agradable y melodiosa voz.
Sobrino del connotado periodista Leonardo Lacayo Ocampo, René comenzó en el periodismo a finales de los años cuarenta del siglo pasado y fue redactor y editor deportivo en LA PRENSA, del cual incluso ahora es un activo corresponsal en Houston, Texas.
A mediados de la década del cincuenta, se movió a EE. UU. y desde 1958, tras ganar una fuerte competencia, comenzó a narrar para los Dodgers, que llegaron a Los Ángeles desde Brooklyn, donde los aficionados prácticamente los habían dejado solos.
El trabajo de Cárdenas en la estación KWKW fue tan bueno que varios equipos lo deseaban y se movió a Houston, donde narró para los Colt 45, los antecesores de los Astros. Y hubo tanta gratitud por su trabajo, que una de las vigas del techo del Astrodome lleva su nombre.
Luego René se unió a los Rangers de Texas. Para esa época trabajaba por el día en una empresa en Houston y luego se movía por la tarde en avión a Arlington, para volver tras el partido a Houston, donde ha residido junto a su esposa Jilma por más de medio siglo.
Después de la temporada de 1981 volvió a los Dodgers y ahí se mantuvo hasta su retiro, pero en Houston fue contratado más tarde como narrador y escritor, función que hace incluso ahora, además que se entretiene en su sitio de internet personal, La Estufa Caliente.
Cárdenas vive rodeado de fotografías con celebridades y galardones que acumuló a través de su brillante y extendida carrera, pero sobre todo vive revestido de una gratitud enorme por la vida y una alegría que contagia, con un don especial para conversar.
“Quizá lo único que falta en la trayectoria de René, es su incorporación al Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York, por su gran aporte al periodismo y transmisiones deportivas”, escribió Jack Wagner del diario The New York Times el año pasado.
A sus noventa años, Cárdenas vive con alegría y pese a su gran carrera, tienen más peso sus ilusiones que todos sus recuerdos. Un gran narrador y una mejor persona todavía, siempre dispuesta a servir para solventar cada necesidad de sus amigos.
Confiscado en los años ochenta por durante el primer gobierno sandinista, René no ha vuelto al país desde 1979, pero cada día ha llevado a Nicaragua en su corazón y lo ha representado con un gran respeto y con mucha dignidad.
Cárdenas está en la Pared de la Fama de los Astros de Houston. Su fotografía puede verse en el pasillo que conduce a las cabinas de trasmisión. Igualmente está en el Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense desde hace varias décadas.
A sus noventa años, Cárdenas debe estar orgulloso de su trayectoria, pero le apetece más hablar de lo que aún puede hacer que de lo que ya hizo.
Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR