Desde el año pasado, Leonardo Crawford está demostrándole a los Dodgers que está para retos mayores. El zurdo de Puerto Cabezas, firmado en julio del 2014, ha tenido un proceso sin prisa, pero da la impresión que ahora decidió colocar el pie sobre el acelerador.
Este martes alcanzó su punto más alto, cuando lanzó una blanqueada 5-0 ante la Tormenta de Lake Elsinore, aderezada con diez ponches y sin boletos, mientras ampliaba a 14.2 su racha de entradas sin permitir carrera. En ese período, tiene 18 ponches y ninguna base por bolas.
Sin embargo, lo de Crawford no se limita a dos aperturas brillantes y una hilera de ceros. Desde el año pasado, cuando registró 8-0 y 2.77 en 68.1 episodios con 61 ponches en Clase A avanzada, probó que merecía ser sometido a desafíos de mayor dificultad, pero no fue ascendido.
Es decir, el año pasado tuvo una «probadita» en AAA, pero su rápido retorno a Clase A indicó que se trataba de una subida de emergencia y no necesariamente un ascenso, como en realidad lo merecía. Lanzó un juego y como no le fue bien, fue devuelto a la Liga de California.
Este año está de nuevo en la brecha. Y aunque su esencia es la de un lanzador de habilidad y no un tirador de poder, ha hecho variantes en su repertorio que lo han vuelto más difícil y sus proyecciones se han revitalizado en un sistema de Ligas Menores tan poblado como el de los Dodgers.
Crawford tiene como principal recursos su cambio de velocidad y un disparo que expertos consideran un slurve (parte medio entre slider y curva) más una recta debajo del promedio. Sin embargo, ahora ha agregado algunas millas a su bola rápida y se ha hecho mejor.
Es decir, Leonardo mantiene su habilidad para tirar strikes, mezclar disparos y lanzar bajito. Pero en lugar de enviar su recta a 88-89 millas, ahora es capaz de tocar 92 y a veces más. Eso ha mejorado sus acciones y fortalecido sus proyecciones. Pronto debería dar un salto.
No sabemos dónde terminará este año si continúa con el dominio exhibido hasta ahora: en sus últimas diez salidas tiene 4-1 y 1.75, con 10 bases y 63 ponches en 56.2 innings, pero es evidente que está tocando la puerta hacia el futuro con mayor intensidad.
Hay muchos que preguntan que si Crawford es el próximo big leaguer pinolero. Es posible. Es quien está dando los pasos más firmes, pero en beisbol no hay nada seguro. Solo con el tiempo sabremos qué tipo de material tiene este chavalo que se ha vuelto un experto en alterar los tiempos y las velocidades.
La Liga de California es una liga de bateadores, así que las cifras del nica 4-3 y 2.99, con 79 ponches en 69.1 innings, son realmente llamativas.
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