“Quien prohíbe por capricho, excluye por intereses personales, quien reprime por ambiciones e inmoralidad no es cristiano”, dijo monseñor Silvio Báez, obispo Auxiliar de Managua, durante su mensaje en la homilía de este domingo, celebrada en la Catedral.
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Báez es uno de los obispos más críticos de la actuación del gobierno de Daniel Ortega desde abril pasado, cuando se ordenó reprimir a la población, dejando un saldo que oscila entre 322 y 512 muertos según organismos de derechos humanos.
Sus declaraciones ocurren dos días después que la Policía Orteguista (PO), cuyo jefe supremo es el dictador, criminalizó la protesta social y amenazó con encarcelar a los convocantes de las manifestaciones que lo adversan.
Este tipo de medidas, asumidas por el ejecutivo, fueron rechazadas por el cardenal Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, quien lamentó esta situación.
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Según Brenes, se debería replantear esa decisión, ya que “toda protesta cívica es positiva. Es la forma en la que la población puede expresar su demanda”.
Tolerar al contrario
Basado en la lectura liturgia dominical, el mensaje de los religiosos se orientó a la tolerancia. Báez llamó a conservar la propia identidad “sin necesidad de eliminar al que es distinto. Hay que convencernos de que ser diferente no es un peligro, es una riqueza”.
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Monseñor Báez también destacó el trabajo de los políticos honestos, de los educadores, de los empresarios que velan por el bien del ser humano; de los periodistas que hablan con la verdad. Al igual que hizo alusión a los médicos que curan sin exclusión y a quienes se niegan a “reprimir al pueblo”.
El país vive su día 166 de protestas. La Iglesia Católica fungió como mediadora y testigo del Diálogo, que el gobierno socavó para aferrarse al poder.