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/ Editorial

Los desafíos de la educación

Alrededor de un millón 800 mil estudiantes nicaragüenses del sector público comenzaron ayer la aventura del año escolar 2018.

Como todos los años, los padres de familia han debido afrontar el reto económico de preparar a sus hijos con la vestimenta y calzado, mochilas, útiles escolares y otros complementos necesarios, cuyos precios se mueven cada año a mayor velocidad que sus salarios. Sin embargo ellos hacen el sacrificio que sea necesario con tal de que sus hijos puedan ir a la escuela de la manera más decorosa que sea posible.

En realidad, es admirable, inclusive emocionante, el esfuerzo que hacen los padres de familia de las clases medias y humildes de la sociedad, para que sus hijos reciban la educación que les permita prepararse para el futuro. Esfuerzo que no es correspondido por el Estado.

En efecto, todos los años, desde antes de comenzar el nuevo ciclo escolar los expertos nos hablan insistentemente sobre la necesidad de elevar la calidad de la educación, para que Nicaragua pueda ser más competitiva en el entorno internacional. Es un tema recurrente, porque la calidad de la educación no mejora. De manera que cada año se dice y reclama lo mismo: que no basta con aumentar nominalmente el presupuesto público para el sector educativo y ampliar la cobertura escolar; que también hay que mejorar sustancialmente la calidad de la educación.

Se señala que los incrementos nominales en el presupuesto público para la educación son apenas para tratar de cubrir los modestos ajustes salariales a los maestros y la devaluación monetaria. Al fortalecimiento de la calidad educativa no se asigna prácticamente nada porque al parecer esto es algo que no le interesa a los gobernantes.

Organismos de la sociedad civil que trabajan por el apoyo a la educación, informaron haber enviado una carta al Gobierno aportando ideas y propuestas para el mejoramiento de la calidad educativa, pero no recibieron ninguna respuesta, ni siquiera un acuse de recibo.

Según se pudo conocer el Gobierno tampoco participó en la conferencia sobre la financiación de la Alianza Mundial por la Educación, que se realizó el fin de semana pasado en Senegal, África, con el fin de fortalecer el cumplimiento del Cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible, cual es: “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida” y procurar fondos para tal efecto. En el evento se aprobaron cuantiosas sumas de dinero para ampliar el acceso a la enseñanza pero también para el fortalecimiento de la educación de calidad.

La calidad educativa es un tema crucial en Nicaragua donde el poder político degrada la educación en vez de fortalecerla. El régimen orteguista utiliza el sistema de educación para transmitir valores ideológicos autoritarios y caudillistas; su objetivo, más que educar a los jóvenes es adoctrinarlos, formar una juventud sometida al poder político de turno que se pretende imperecedero.

La deformación ideológica del sistema educativo es un factor causal de primera importancia en la baja calidad de la educación en Nicaragua, pero es un tema del que muy poco se habla, como si hubiese temor de abordarlo.

Editorial educación LA PRENSA Nicaragua archivo
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