El sabroso queso, amado por la cocina y también por los nicaragüenses, es un alimento que se puede usar desde postre, con ensaladas o simplemente ser el aliado perfecto para ciertos platos.
A continuación compartimos las recomendaciones que brinda el sitio consumer.es donde explica qué queso puede utilizar según el menú.
Quesos para ensaladas
Lo más recomendable serían los quesos frescos y blancos con textura blanda —como el mozzarella fresco, el queso de Burgos o el queso feta—, por su suave sabor y delicada consistencia. También se pueden emplear quesos de media curación en taquitos, que le darán un toque de sabor picantito a la ensalada; esto también combina muy bien con elementos frutales, como trocitos de naranja o de melocotón. El edam, por su suavidad, es un gran queso para trocearlo en ensaladas y acompañarlo con unos frutos secos tostados, que potenciarán su sabor.
Para la pasta
Los quesos duros o semiduros y con un alto contenido en grasa son los más adecuados para rallar y acompañar a los platos de pasta, sin necesidad de gratinarlos. Los más utilizados para ello son el queso parmesano, el queso de oveja curado, el queso manchego curado y el queso de Mahón viejo. Siempre es mejor rallar el queso en el mismo momento que se use, para que no pierda aroma ni matices.
Para hacer salsas
Los mejores para estos platos son los cremosos y los semicurados, ya que su composición de grasa y leche permite que se deshagan con cierta facilidad en contacto con el calor. Así aportan su sabor a las salsas, cremas y también a soufflés, quesadillas o empanadillas.
Tipo: cuando se cocine el queso, agregarlo a la salsa (o al calor) al final de la cocción y con el fuego a poca intensidad, remover constantemente para que se deshaga poco a poco y no se queme al fondo de la cazuela. De otro modo, se separará la proteína de la leche por un lado y la grasa por otro, y se formarán unos grumos que estropearán la salsa.
Queso como postre
Casi todos los quesos pueden tomarse como postre, más allá de su tiempo de curación. Un queso curado luce mucho con los contrastes, por ejemplo, acompañado de unos frutos secos y un dulce, tipo mermelada, miel o jalea. También se pueden hacer unas tostadas de pan de nuez o de pasas y colocar sobre ellas unas finas rodajas de queso.
Para repostería
Para ello está el queso mascarpone, así como los quesos para untar. Su textura cremosa, sabor suave y su alto contenido en grasa hacen que sean muy versátiles para preparar rellenos, pasteles cremosos, mousses y tartas frías y calientes. El queso feta está indicado para acompañarlo con miel y mermeladas y para hacer postres como cremas, mousses y flanes.