tradiciones
Wilfredo Miranda Aburto

¿Liberación y revolución sin Pedro Joaquín Chamorro?

¿Nicaragua se hubiese podido liberar de la dinastía familiar de los Somoza sin un periodista como Pedro Joaquín Chamorro (PJCh) y sin un periódico como LA PRENSA? Creo que no.

Hace cuarenta años sicarios de esa dictadura lo asesinaron. Después de difamarlo, hostigarlo, apresarlo, torturarlo, exiliarlo por años, tuvieron que matarlo para callar su voz de tinta. Sin el magnicidio de PJCh la liberación de Nicaragua no podría explicarse. O hubiese tardado más, o no hubiese sucedido, quizá…
La estupidez de mandarlo a matar fue la gota que derramó el vaso de una sociedad que, hasta esa fecha, no expresaba por temor su repudio al somocismo. Desde LA PRENSA y su activismo en UDEL como político, PJCh alzó su voz por miles de nicas que no podían expresarse con libertad por miedo, por ser rehenes, de una u otra forma, del régimen.

Nicaragua no hubiese podido liberarse sin PJCh ni LA PRENSA porque fue en esas páginas en las que se denunciaba la corrupción, la reelección indefinida, los fraudes electorales, los pactos, el nepotismo, las desigualdades, las violaciones a los derechos humanos y el desmantelamiento del Estado de derecho, que el descontento general comenzó a organizarse.

La escritora Gioconda Belli recordó que Lenin consideraba al periódico como “un organizador colectivo”. LA PRENSA y PJCh se acercaron a ese planteamiento en los setenta. En palabras de Zlatko Dizdarevic, director del periódico Liberación, en Sarajevo, LA PRENSA se volvió más necesaria que el pan en tiempos de censura somocista. “Porque en las crisis la gente puede vivir sin pan, pero no sin esperanza”, remata el periodista de guerra. PJCh y LA PRENSA infundían esperanzas de libertad a diario a los nicaragüenses hastiados del somocismo, pese al crecimiento económico (hoy argumento de moda).

Con todo ese estado de ánimo contrario a la dinastía, el martirio de PJCh fue punto de no retorno: Somoza fue derrocado. Ganó la Revolución Sandinista y el resto de la historia ya la conocemos, aunque algunos la quieran torcer para satisfacer sus incoherencias ideológicas. El triunfo sandinista le debe mucho al periodismo y a un periódico en particular, porque le pavimentaron el camino a la Catedral de Managua el 19 de julio de 1979.

Por eso resulta irónico que el actual régimen Ortega-Murillo (que se dice ser heredero de aquellos ideales) considere al periodismo libre enemigo. Desde lo más alto del gobierno del “Comandante y la Compañera” ha sido instalada una política de descrédito, difamación, ahogamiento y espionaje contra nosotros, los periodistas críticos. Peor aún, y más decadente, son las manidas acusaciones de que somos “títeres de Estados Unidos”, “pagados por la CIA”, entre otros epítetos.

Ortega y Murillo emulan en todo a los Somoza. Quienes trabajaron con PJCh dan cuenta que él vivió mucho de eso. Y lejos de claudicar, siguió adelante anteponiendo el ejercicio veraz, creíble y honesto del oficio.
En tiempos en los que nos buscan cómo callar por hacer periodismo, eso es lo que rescato del héroe nacional: ¡No claudicar!

El autor es periodista. Corresponsal de Univisión Noticias en Nicaragua.

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