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LA PRENSA

Hay vida después del TPS

El TPS, sigla en inglés para Estatus de Protección Temporal, es un programa del Gobierno de los Estados Unidos (EE.UU.) para conceder permisos migratorios temporales a personas procedentes de países asolados por guerras o desastres naturales.

Miles de nicaragüenses fueron protegidos por ese programa a raíz del huracán Mitch que devastó a Nicaragua en 1998, pero ahora, 19 años después, el TPS ha sido cancelado para ellos.

La razón invocada por la autoridad de los EE. UU. para no renovarlo es que los motivos para ser amparados por el TPS han desaparecido. Además, el Gobierno de Nicaragua no hizo ninguna gestión para que el programa se siguiera prorrogando en favor de los nicaragüenses beneficiados.

Daniel Ortega ha minimizado el problema, porque según él los nicaragüenses afectados son solo 2,500, no los 5,349 que precisa el documento oficial de la secretaria interina de Seguridad Nacional de los EE. UU., Elaine Duke. Además Ortega culpó a los mismos nicaragüenses protegidos por el TPS, pues dice que no acudieron a los consulados a pedir gestiones para que se les prorrogara la protección.

Pero aunque los nicaragüenses amparados por el TPS no hubieran acudido a los consulados, el Gobierno de Nicaragua tenía la obligación de hacer gestiones de oficio para que se les mantuviera la protección migratoria. Eso es lo que manda la Constitución por medio de su artículo 28.

Todos los gobiernos de países que tienen residentes en los EE. UU. amparados por el TPS, han gestionado el mantenimiento de la protección migratoria. Solo el de Nicaragua no lo hizo, por desprecio a la mayoría de los nicaragüenses que viven en los EE. UU. porque son contrarios a la dictadura orteguista, el mismo motivo por el cual no les reconoce el derecho de votar en las elecciones nacionales.

Por otra parte, este problema no es de más o menos dólares, como creen quienes lo minimizan porque según ellos los nicaragüenses que podrían ser deportados representan una parte muy reducida de las remesas familiares. La deportación de esos miles de nicaragüenses después que reconstruyeron sus vidas en  EE. UU. durante casi veinte años, sería más que  todo un grave problema humanitario.

Sin embargo, a pesar del menosprecio del Gobierno de Nicaragua a los nicaragüenses radicados en EE. UU., “hay vida después del TPS”, según dijo al Diario Las Américas la abogada de Inmigración de Miami, Grisel Ybarra. Los nicaragüenses afectados por la cancelación del TPS tienen un plazo de poco más de un año durante el cual podrán hacer uso de diversos recursos técnicos. Además, congresistas estadounidenses de ambos partidos han criticado la cancelación del TPS y quieren que el Congreso apruebe una ley para regularizar el estatus de los inmigrantes que quedan desamparados, antes de que sean deportados.

La congresista Ileana Ros-Lehtinen, gran amiga de los nicaragüenses democráticos, ha expresado que es un error enviar a esos nicaragüenses a soportar la dictadura de Daniel Ortega. Y además un acto inhumano, habría que agregarle.

Editorial Daniel Ortega Estados Unidos Nicaragua TPS archivo

COMENTARIOS

  1. De dónde es Ralph?
    Hace 9 años

    Dices que eres de Centro América pero te sientes orgulloso de no ser nicaraguense. Entonces de dónde diablos eres?

    En mi opinion, no eres tico por que cometes demasiados errores en castellano; no eres hondureño por que no sabes nada de lo que está pasando con los catrachos, su gobierno y el TPS; no eres chapín por que constantemente atacas la cultura indígana como la de Guatemala de una manera racista; no eres salvadoreño porque demuestras demasiada ignorancia acerca del impacto social y político de las pandillas guanacas como MS-13, etc. Tu falta de orgullo en la cultura hispana e ignorancia acerca de los países mencionados me dice que no eres ni tienes sangre europea (blanca) o indígena o mestiza, pero que eres caribe-africano de Belice, aunque Belice — técnicamente — por su cultura no se considera parte de Centro América pero del Caribe.

  2. Ralph....chino?
    Hace 9 años

    «…soy ciudadano de la primera potencia del mundo…?

    En serio, Ralph. No sabía que eras chino! No te preocupes. A nadie le diré tu secreto. Esto se queda entre tú y yo.

  3. ¡Claro que hay vida después!
    Hace 9 años

    ¿Hay vida después del fin del TPS? ¡Por supuesto que hay!

    Pero leer noticias y comentarios sobre el final del TPS parecería que es el fin del mundo. Una vez que superemos la histeria y volveremos al pensamiento lógico, nos daremos cuenta de que no es así.

    «¿Cómo lo sabes?», algunos dirían. «Esta ‘crisis humanitaria’, como lo llamó otro lector al fin del TPS en un comentario en La Prensa, no te afecta». Es verdad: no me afecta. Para algunos puede parecer injusto o extraño que alguien que no se vea afectado por la cancelación del TPS exprese una opinión de cualquier manera.

    Sin embargo, eso no significa que no se nada acerca de o ignoro las horrendas tragedias a lo largo de nuestra historia humana (el Holocausto, por ejemplo) en las que la gente no solo ha sobrevivido sino que ha logrado vivir después una vida productiva.
    No veo por qué el final de TPS debería ser diferente para los nicaragüenses que tienen que dejar Estados Unidos para comenzar una nueva vida en su país de origen.

    Comparado con esas tragedias, el TPS apenas es un escollo en la historia de la humanidad. Es por eso que no entiendo por qué algunos están haciendo tanto escándalo por algo que todos sabíamos que llegaría a su fin algún día, pero que tampoco ha cobrado la vida de una sola persona hasta la fecha, como fue el caso de grandes tragedias humanas del pasado.

    En fin, parece que nuevamente nos estamos ahogando en un vaso de agua, tan típico del carácter distintivo nicaraguense. En lugar de lamentar el final del TPS, deberíamos verlo como el comienzo de nuevos desafíos y oportunidades. Como dice la frase popular de la década de 1960: «Hoy es el primer día del resto de su vida».

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