El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) maneja como un ajuste de cuentas la masacre de cinco miembros, dos de ellos nicaragüenses, de una familia en una finca ubicada en la montaña del cantón de La Cruz, a un kilómetro de la línea fronteriza con Nicaragua.
“Lo que podemos decir hasta este momento son las lesiones por arma de fuego en los cuerpos. De acuerdo con el análisis criminal del lugar, es que se trata de un posible ajuste de cuentas”, declaró la tarde del domingo Michael Soto, Jefe de Planes y Operaciones del OIJ.
“Lo que tenemos que determinar es por qué se dio ese ajuste de cuentas. Eso se tiene que desarrollar durante el proceso de investigación. Efectivamente podemos decir que se localizó un mensaje (de texto en un papel envuelto en bolsa plástica) que estaba en uno de los cuerpos, lo vamos a mantener de forma confidencial porque es un elemento importante para el proceso de investigación”, añadió Soto.
Las víctimas de este quíntuple crimen son la pareja de adultos mayores Isaías Bonilla, de 81 años, y su esposa Paula Romero, nicaragüense de 63 años con residencia legal en Costa Rica; los hijos de ambos Wilberth y Wálter Jesús, de 26 y 25 años, respectivamente; así como el yerno de los ancianos, el nicaragüense Carlos Pacheco, de 21 años.
Lugar de difícil acceso
El hecho ocurrió en una finca propiedad de la familia víctima ubicada en Monte Plátano de La Cruz, una zona de difícil acceso incluso a pie, por sus caminos pedregosos y a su vez pantanosos, así como de bosque espeso colindante con territorio nicaragüense.
Por ser un lugar recóndito al que se accede solo a pie, en cuadraciclo o a caballo y sin la existencia clara de testigos, es que el director del OIJ, Walter Espinoza, considera la investigación como compleja.
El ingreso al lugar lo hicieron las autoridades a partir de la madrugada del sábado. Primero llegaron la Fuerza Pública y la Cruz Roja, a partir de las 3:00 am. Durante el día lo hizo una jueza y el equipo especial de 8 personas del OIJ. Este último cuerpo policial levantó los cadáveres, recabó evidencias y trasladó con dificultad los cuerpos a la morgue judicial.
Los cuerpos fueron hallados la tarde del viernes por el cuidador de la finca, un pariente familiar. La Fuerza Pública, Cruz Roja y el OIJ recibieron la alerta desde la noche de ese mismo día.
Los cadáveres estaban en fila, en el patio de la humilde casa de madera de la finca, uno de ellos atado y otro con la leyenda no descrita por la policía judicial. Los agentes encontraron casquillos de escopeta en la escena.
La Policía de Fronteras maneja la versión de que seis armados con escopetas calibre 12 serían los responsables de los asesinatos.
Aunque la matanza se maneja como ajuste de cuentas, Soto no precisa si se trata de narcotráfico o coyotaje, dado el momento incipiente de la investigación. Eso sí, los crímenes denotan violencia excesiva al haber puesto los gatilleros a sus víctimas en fila, según declaraciones de Soto a periodistas.
Zona vulnerable
La zona es vulnerable a delitos de tráfico de drogas y coyotaje por ser fronteriza, además que han ocurrido otros asesinatos en el cantón de La Cruz vinculados a este tipo de ilícitos, recordó Soto.
“En este momento (tarde de domingo) se les están haciendo las autopsias a los cuerpos, misma que terminarán en el transcurso del día, para ver qué resultados podemos tener para continuar con la investigación. El análisis pruebas recolectadas en el sitio más el resultado de las autopsias” darán más elementos a la investigación, dijo Soto.
Una posible vinculación al narcotráfico o coyotaje sorprende a familiares y habitantes de La Cruz, dado que la familia era de origen humilde, dedicada a la agricultura y ganadería, además de haber sido cristiana evangélica.
“Él (Bonilla) no tenía vicios, ni la señora tampoco. Ellos sembraban sus frijolitos, arrocito, criaban gallinitas y humildemente vivían del campo. No tenemos sospechas de nada. Unos señores como eran esos no tengo sospechas”, declaró Mario Torres, sobrino de Isaías, a Telenoticias de Canal 7.
“Nosotros con ellos empezamos a ejercer cargos ministeriales desde 1992. Empezamos a caminar juntos, a trabajar juntos en el ministerio sirviéndole al señor. De ahí para acá nosotros no nos podíamos separar. Donde ellos iban ahí íbamos nosotros. Fuera invierno o verano estaban ellos diciendo presente en las actividades de la iglesia”, declaró al mismo canal, Ever Sánchez, amigo y pastor de la iglesia donde los ancianos se congregaban en barrio Fátima de La Cruz. El pastor de la iglesia tampoco tiene sospechas de quienes y por qué asesinaron a esta familia.
Don Isaías no había podido asistir a la iglesia durante las últimas semanas por enfermedades de próstata y fue el 22 de junio que su esposa Paula asistió la última vez a un culto. Los hijos se congregaban de manera esporádica, recordó el pastor.
Sánchez dijo que la finca era muy transitada por nicaragüenses que entraban a Costa Rica a realizar compras y que el lugar no era vigilado por la policía.
Amigos y familiares de la familia preparaban durante el domingo los nichos donde serán sepultados los cuerpos, una vez que sean entregados por el OIJ.