Álvaro Taboada Terán

Un papa activista del siglo XXI

Su santidad Francisco Primero es un activista político. Su faceta religiosa y pastoral se interpenetra frecuentemente con la política. Aunque ello es comprensible, hay límites. La fe religiosa y el activismo político son esferas diferentes, salvo para los marxi “teólogos”. Las incursiones político-ideológicas papales no obligan a reverenciarlas como si fueran temas de doctrina. Francisco Primero emborrona dicha separación en muchas de sus labores pastorales. Ejemplo: En una reunión de jóvenes se refirió a una muchacha que dedicó casi toda su vida a cuidar a su hermana enferma. Repetidamente Francisco Primero se preguntaba (y se respondía): ¿Cómo se llama eso? ¡So-li-da-ri-dad! A lo largo del acto narró casos similares y preguntaba: ¿Cómo se llama eso? El papa exclamaba (a coro con los jóvenes): ¡So-li-da-ri-dad!

La solidaridad es una virtud extraordinaria. Pero su raíz es cívico-social, distinta del sentido trascendente del amor, de la caridad, o de la compasión cristiana, consistentes en la decisión de compartir, y aliviar, el dolor ajeno en cumplimiento de un mandato superior, sobrenatural, para los cristianos. Por ello puede haber “pollo solidario”, pero no “pollo compasivo”. La solidaridad es una virtud inmanente (no trascendente) verbalmente instrumentalizada por la retórica radical. El papa lo sabe. También sabe que sus inclinaciones ideológico-políticas son divisionistas.

Cuando Evo Morales entregó al papa un Cristo sobre la hoz y el martillo, símbolo de la persecución a la religión, y del asesinato de unos cien millones de personas, el papa aceptó sonriente y solidariamente el afrentoso obsequio. ¿Podemos imaginar la reacción papal si le obsequiaran un rostro de Cristo sobre un símbolo de dólar o de euro? A propósito, el papa hace bien en condenar la ambición deshumanizante y desmedida. Pero no condena las enormes e ilícitas fortunas de los “revolucionarios”. En un arranque solidario condenó al dinero. Su Santidad (lo deducimos estrictamente de sus intervenciones antimonetarias) preferiría el trueque, una práctica neolítica. El trueque es uno de los mecanismos posibles que propuso Arno Peters, un teórico-matemático de la absurda “economía equivalente”, popularizada por Hans Dieterich Steffan, ideólogo del Socialismo del Siglo XXI, quien hoy es antichavista.

El Vaticano de Francisco Primero cabildeó por el acuerdo Obama- Castro. Se logró un temporal acercamiento con Estados Unidos, pero la represión sigue en Cuba. Vinieron declaraciones papales abstractas, vacías, inocuas, pero ninguna en defensa real del pueblo cubano. Actúa similarmente ante Maduro. El Vaticano impulsó un diálogo que oxigenó al chavismo, por unas semanas. Hoy quiere revivirlo. Al papa lo han visitado familiares de las víctimas del solidario socialismo chavista, pero Francisco Primero solamente oye.

He aquí uno de tales casos: Bonnie Simonovis es penalista y ferviente católica; su esposo es prisionero político. Sufrió 12 años de prisión, aislamiento y torturas; ya convertido en un guiñapo físico, hoy guarda prisión domiciliaria. Bonnie visitó a Francisco Primero para que intercediera por su esposo. Después, triste, pero siempre fervorosa y optimista, declaró: “La visita al papa me dio fe en Cristo, aunque Francisco no prometió nada”. Me recuerda esto unas líneas del Mío Cid: “Oh Dios, qué buen vasallo, si hubiese buen señor”.

La última muestra de la solidaridad de Francisco Primero ante los muertos y heridos por la dictadura chavista fue decir: “La oposición está dividida”. Falso. Existe unidad fundamental en varios temas, entre ellos liquidar al desgobierno de Maduro con elecciones libres. En suma, no confundamos la autoridad de Francisco Primero en temas de fe, con sus parcializadas posiciones ideológico-políticas, ni callemos, con mal-entendida reverencia, frente a ellas.

El autor es Doctor (Ph.D). en Estudios Internacionales.

Opinión Papa Francisco Vaticano archivo

COMENTARIOS

  1. Juan Ramón Pérez Gon
    Hace 9 años

    Yo sostengo que Francisco, es la cabeza del comunismo introducida en el Vaticano para liquidar a la Iglesia. En el caso de Nicaragua apoya al nigeriano amigo de Obando y Bravo y en consecuencia divide a la Iglesia, que en el pasado fue clave para derrotar la dictadura frentista. En Venezuela también ha dividido la Iglesia y apoya a Nicolás Maduro. Pobre Iglesia, que hace frente a las denominaciones y otras religiones. Las adora y se postra ante ellas. El catolicismo va camino a convertirse en minoría al menos en Nicaragua.

  2. Siempre Adelante
    Hace 9 años

    Excelente artículo… Felicidades.

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