Como parte de los esfuerzos para controlar la enfermedad del Huanglongbing (HLB) —conocida también como dragón amarillo— en los cítricos se construyeron 14 invernaderos con capacidad para producir 1.2 millones de plantas anualmente y se capacitó a 4,500 citricultores de siete países de la región.
A través de estas capacitaciones “se ha enseñado a técnicos, productores y viveristas a producir plantas sanas, en el menor tiempo posible, utilizando nuevas tecnologías para suplir la demanda. Las capacitaciones se han realizado en 27 parcelas demostrativas donde se demuestra in situ cómo se realiza el manejo del HLB”, informó a través de un comunicado el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa).
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Oirsa con apoyo financiero del Fondo para el Desarrollo y Cooperación Internacional de Taiwán (ICDF) trabajan desde hace varios años en el control del HLB y las nuevas tecnologías transferidas a los 4,500 citricultores de Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana permitirán elevar rendimientos e introducir nuevas variedades, para consumo doméstico y para procesar industrialmente. “Esto aumenta el valor del área de cultivo que en la actualidad se focaliza en la producción de jugos”, dice la comunicación.

Bacteria letal
El Huanglongbing (HLB) es una de las bacterias más letales que ataca a los cítricos en el mundo. No tiene cura y no existen variedades resistentes a ella. Desde 2008, con excepción de El Salvador, el resto de países de la región: Nicaragua, Belice, Guatemala, Honduras, Panamá y República Dominicana, reportan su presencia.
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El más reciente caso de detección ocurrió en Panamá en febrero 2016 y el hallazgo fue posible gracias a las rutas de monitoreo establecidas por el proyecto de control que ejecuta Oirsa con financiamiento de Taiwán.