Carlos Huembes
José Dávila

En memoria de Carlos Huembes

Carlos Huembes, cuyo fallecimiento hace dos meses conmemoramos hoy, es de esos hombres que dedican sus vidas con entrega y sacrificio a las causas justas.

En Carlos Huembes se reflejan cerca de 50 años de luchas, cárceles y torturas por la democracia en Nicaragua, y por los derechos de los trabajadores y sus organizaciones.

Tres grandes lemas  inspiraron su lucha: “Solo el pueblo salva al pueblo”, que era el lema de la Central Latinoamericana de Trabajadores, CLAT, a la que perteneció por décadas, Carlos y la CTN.

“Organizaciones de los trabajadores al poder”, que consideraba la forma de realizar los cambios en favor de los pueblos.

“Cambio de patrón no es liberación”, que además de ser lema de la CLAT, fue su argumento para que los trabajadores de la CTN nunca se sometieran al patrón-Estado que impusieron los sandinistas en los años ochenta.

Luchar por la democracia y por los trabajadores era una sola cosa para Carlos Huembes, eran las dos caras de una moneda, y por ambas causas ha dejado un legado de insistencia y lucha, que queda como ejemplo para seguir en estas luchas.

Desde el inicio de sus luchas sindicales en 1968 en la textilera El Porvenir, donde impulsó huelgas que terminaron con su expulsión de la empresa a culatazos por parte de la Guardia Nacional de Somoza, hasta los años noventa luchando por los trabajadores y la democracia como concejal en la Alcaldía de Managua, Carlos Huembes fue un hombre íntegro, demócrata a toda prueba y apasionado en su defensa de los trabajadores y sus organizaciones.

En ese período  siempre se le vio en primera fila en las luchas por la democracia y la libertad, era un férreo defensor de la democracia, y enemigo de las dictaduras sea cual fuere su signo ideológico.

En 1970 impulsa una gran huelga en Fabritex, donde 800 obreros fueron sacados a culatazos, incluyéndolo a él.

Cinco carceleadas en el tiempo de Somoza dan cuenta de su entrega a la causa de la democracia y los trabajadores; al momento del triunfo contra la dictadura de Somoza, había en la cárcel 38 dirigentes de la CTN, que fundó Carlos, luego de haber constituido en 1968 el Movimiento Autónomo Sindical de Nicaragua (Mosan).

En 1972, Carlos Huembes y la CTN toman la decisión histórica de unirse estructuralmente a la lucha política contra Somoza, pues él decía que había que luchar por un sistema de libertades públicas para que hubiese libertad sindical y se incorpora a UDEL.
En 1974 organiza la primera huelga de Fetsalud, que tardó dos meses, y que fue terminada a culatazos.

Con el cambio de 1979, Carlos Huembes creyó que podía venir algo mejor para Nicaragua, pero ya en 1980 comenzaron los choques con los comandantes del FSLN, pues el Estado se había adueñado de los ingenios azucareros y muchas empresas, y querían que la CTN se sometiera a los lineamientos del Gobierno. “Cambio de patrón no es liberación”, les contestó Carlos y siguió su luchas, y vinieron las represalias contra él y los trabajadores.

Carlos Huembes volvió a la cárcel en los años ochenta, acusado de “diversionismo ideológico”, y Tomás Borge le dijo que aplastarían a la CTN como a una cucaracha. Las “turbas divinas” fueron “estrenadas” contra Carlos Huembes y la CTN. Sufrió cárceles en El Chipote, la famosa Casa 50, acusado de vendepatria y agente de la CÍA.

En los años ochenta fue miembro del Consejo de Estado por parte de la CTN, y presidió la Coordinadora Democrática, que agrupaba a partidos políticos, empresarios y centrales sindicales, y como tal fue perseguido y reprimido, viviendo en 1984 un acoso brutal de las turbas en León en mítines opositores, que pusieron en peligro su vida.

En 1988 fue de nuevo encarcelado junto con un grupo de opositores llamados los “Héroes Cívicos de Nandaime”, teniendo Carlos y 37 dirigentes opositores cuatro meses de cautiverio.

En 1990 mismo, ya como concejal en la Alcaldía de Managua, también se enfrentó con Arnoldo Alemán en defensa de los trabajadores y de la democracia en la comuna capitalina.

En la actualidad las cúpulas del FSLN tanto en lo político como en los sindical tienen ahogado al pueblo nicaragüense en el autoritarismo, y mientras en lo político no hay plenas libertades ni elecciones libres ni pluralismo efectivo, en lo sindical no hay convenios colectivos autónomos, no hay derecho a huelga, no hay derecho a protestar en las calles por parte de los trabajadores.

Sin embargo las luchas del férreo e inquebrantable dirigente sindical y político Carlos Huembes han quedado como un legado para continuar estas luchas y seguir soñando con una Nicaragua democrática, justa y con desarrollo humano integral para todos, como lo deseamos los nicaragüenses.

El autor es sociólogo.

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