El presidente ecuatoriano Rafael Correa reconoció este miércoles que habrá una segunda vuelta electoral debido a que al candidato oficialista, Lenín Moreno, le faltaron unos 50,000 votos para triunfar.
Rafael Correa, quien abandona la presidencia de Ecuador después de estar en ella durante 10 años, destacó que la nueva votación será una batalla contra recursos millonarios de la derecha nacional e internacional.
En una entrevista con corresponsales acreditados en ese país suramericano, Correa manifestó: «Nos quedamos a medio punto de ganar en una sola vuelta». Sin embargo, se mostró confiado en la victoria tras la segunda contienda electoral, la cual se realizará el próximo 2 de abril.
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El Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha hecho aún la proclamación de resultados finales porque no ha escrutado la totalidad de los sufragios. Hasta el momento ha registrado 98.7 por ciento de los votos, de los cuales Moreno acumula 39.33 por ciento, mientras que el exbanquero de derecha y líder de la oposición, Guillermo Lasso, tienen el 28.17 por ciento.
Para que un candidato gane en primera vuelta en Ecuador debe obtener más del 50 por ciento, o como mínimo un 40 por ciento, más 10 puntos de diferencia con el segundo candidato más votado.
Durante la conferencia, Correa reconoció que en todos los escenarios, el candidato «más fácil de derrotar» es Guillermo Lasso, a quien describió como un postulante sin carisma, sin propuestas populares y representante de una minoría con poder económico.
En cuanto al balotaje, el presidente aseguró que será una batalla en la que habrá que enfrentar a la derecha del mundo. Correa no descartó que Lasso pudiera triunfar. «Así es la democracia», expresó. También condicionó reuniones con el candidato opositor diciendo que «depende de la ética y el comportamiento» que tenga.
Se va de Ecuador
Tras dejar el poder el 24 de mayo, Rafael Correa se retirará de la política activa y se irá a vivir a Bélgica, de donde es originaria su esposa Anne Malherbe. Pero su alejamiento cambiaría si gana la oposición. «Tampoco permitiré que destrocen todo lo alcanzado, tendré que estar donde me exija la historia», sostuvo.
Asimismo, advirtió que probablemente regresaría más rápido y «en un año podríamos vernos de nuevo aquí, así que la mejor manera de tenerme lejos es que se porten bien. Si se portan mal, me les presento (como candidato) y les vuelvo a derrotar».
Para ello, hizo alusión a un mecanismo constitucional de muerte cruzada, en que se destituye al primer mandatario y de inmediato se disuelve el congreso, donde el partido de gobierno está obteniendo una mayoría simple. Añadió que deja un país reactivado y son suficiente liquidez para el funcionamiento normal del próximo gobernante.
En la década de 2007-2017, el actual mandatario se involucró en la mayoría de asuntos que generaran interés en el país —haya sido político, social, económico, religioso o deportivo— sea en persona, o a través de su red social preferida: Twitter.