Muchas veces escuchamos frases como: “Es una bruja”, “seguro que quieren a una mujer perfecta para su hijo”, “esos viejos son insoportables” etc. ¿De quién hablamos?… de los suegros!
La relación entre los suegros y nuera o yerno siempre ha tenido una connotación negativa, sin embargo no siempre es así, porque también escuchamos expresiones como: “Son mis segundos padres”; “Ellos siempre me comprenden”, “Ellos siempre me dan la razón”, etc. El hecho de que esta relación sea positiva o negativa está en dependencia de que cada uno ocupe su lugar, teniendo como base el respeto, la asertividad y el espacio.
El respeto debe de ser mutuo, tratando a los suegros siempre con consideración y cuidados, sin dejar su dignidad a un lado. La asertividad nos permite decir lo que pensamos de una manera clara, directa y oportuna, sin herir a nadie, para esto debemos de cuidar las palabras, el tono y el momento.
Otro de los beneficios es que nos cuida de no caer en chantajes y crea un ambiente de honestidad y seguridad. Es importante el espacio que debe de tener el hijo o la hija con sus padres, así como el de la pareja, sin que esto sea un problema. No porque una persona es hija, deja de ser pareja o viceversa.
Para tener una buena relación con sus suegros, tome en cuenta lo siguiente:
1. Nunca pelee con su pareja delante de sus suegros, así ellos percibirían su relación con mucha estabilidad y bienestar para su hija o hijo.
2. Nunca critique a sus suegros delante de su pareja, recuerde que su pareja es hija o hijo de ellos, lastimándolos, solo lastima su relación.
3. Jamás ponga a su pareja a escoger entre sus padres y usted. Cada uno tiene un rol totalmente diferente en la vida de él o ella.
4. Establezca con su pareja los límites de intimidad y autonomía.
5. Si hay alguna situación de incomodidad o conflictos con sus suegros, el que debe de conversar con ellos es su hijo, no usted.
6. El que se casa, ¡casa quiere! La intimidad, independencia y autonomía son elementos básicos en la pareja, y solo la podemos tener en su totalidad cuando nos hacemos responsables de nosotros mismos, saliendo de la protección y el cuido de nuestros padres.
7. Cuando tenemos hijos, la responsabilidad de su cuido es nuestro, no de nuestros padres, ni suegros, cuando son ellos los que los cuidan, les estamos dando el permiso de opinar y decidir sobre su educación.
8. Es importante tener una relación de mucha armonía y cariño con los suegros, pero recuerde que no son sus padres, si su pareja se equivoca, le perdonarán, pero si es usted no, van a estar más preocupados por el bienestar de su hijo o hija que por usted, y eso no significa deslealtad, al contrario, es a su descendencia a la que le deben esa lealtad.
La reciprocidad es fundamental para tener una relación sana entre todos, si usted trata bien a sus suegros, sus suegros tendrán el deber del buen trato hacia usted y su pareja tendrá el mismo trato con sus padres.