Cirilo Antonio Otero

¿Herederos de una cultura caudillista?

Ciertamente, los nicaragüenses hemos vivido un desarrollo sociocultural excesivamente dependiente y con muy poca —o sin— identidad. Observemos:  si vamos por una semana a Costa Rica, regresamos hablando como ticos. Si vamos a Buenos Aires ya arribamos hablando como argentinos. Y, el colmo es que los nicaragüenses tuvimos un ministro de Relaciones Exteriores que se considera norteamericano y habla como tal sin ninguna vergüenza. Debió quedarse allá.

Tengo la sensación que esto se debe a que, en nuestra educación —en sus contenidos metodológicos— no se estimulan los valores nacionales, las identidades locales, los conocimientos internos de nuestra cultura indígena y negra. Al parecer, nos da vergüenza conocer nuestras costumbres y creencias particulares, relacionadas con nuestros ancestros.

Una expresión en la práctica social se presenta con el consumo alimentario, decir, que vamos a tomar un tiste, o un pinol, es vergonzoso, comer frijoles a muchas personas les causa una crisis social. Preferimos tomar un vaso de veneno negro (gaseosa); comer “algo chatarra” esto significa ser moderno, estar en condiciones de moda, y de comparación con la élite social. Aunque, la ingesta sea poco o nada nutritiva, y con el riesgo de consumir productos contaminados y nada útil para el organismo humano.

Es por eso que, además, heredamos el gusto y la demanda política por el caudillismo y las actitudes fraudulentas. Algunos ejemplos: a los ciudadanos no les gusta pagar impuestos. Los empresarios alaban y gritan que hay un mejor gobierno, cuando este les concede exoneraciones, viven felices, se expresan pro/gubernamentales. Aunque este sea centralista, dictador, represivo, violador de los derechos humanos. La sociedad en general trata de ubicar a un gobierno viciado, corrupto, pero, que libera del cumplimiento de la ley y el derecho. Sociedad entregada al fraude, a la mentira, al engaño y a la falsedad.

Estamos tan colaboradores con la corrupción, que, durante la administración Alemán/Rizo (1997/2001), la grita popular expresaba, aunque roben, al menos hacen rotondas. En una expresión de complicidad política y ausencia de dignidad ciudadana, indiferente ante el derecho a exigir el buen uso de los recursos financieros comunitarios. Las administraciones que han defraudado o mal utilizado los recursos financieros, aportados por la sociedad, nunca deberían volver a tener en sus manos la decisión o acceso a recursos colectivos. Ya sabemos cuál será el destino de nuestros impuestos.

Los procesos educativos deben hacer esfuerzos para incrementar los contenidos pedagógicos, que releven los valores que superen la dependencia y el amor al caudillismo y las actitudes fraudulentas. La ciudadanía nicaragüense debe rechazar y mostrar vergüenza por esta herencia histórica. Así podemos cambiar nuestra cultura dependiente. Podemos hacerlo con solo ponernos a pensar en este aspecto sociocultural.

“Recordemos que en ese documento (de 2014) decimos que somos herederos de una cultura caudillista y al mismo tiempo fraudulenta, que marca la política del país”. Monseñor Silvio José Báez Ortega (01/12/16).

El autor es sociólogo e Investigador Social.
[email protected]

COMENTARIOS

  1. ramon
    Hace 10 años

    Has levantado un tema muy vigente,hay muchos factores en tal comportamiento,no se trata de herencia,si das un vistaso a Latino America,desde Mexico hasta Argentina,en su mayoria los presidentes llegan al poder y no se interesan en hacer mas de 2 turnos en ese puesto a ecepcion de Nicaragua y ahora Venezuela en tierra continental,el caso de Nicaragua es muy especifico y supone que Venezuela tambien aunque Hugo Chavez nunca tuvo miedo de que el voto popular definiera su condicion,aqui creo no se trata de un problema antropologico,creo mas bien es de pobreza material tambien spiritual,son blandengues en espiritu,tambien,es una importante fuente economica,que en condiciones de pobreza general es doloroso dejarla,cuando Somoza tomo el poder,no era mas que un soldadito que poseia muchas conecciones y el hecho de matar a Sandino lo llevo definitivamente al puesto para nunca jamas quererlo dejar,decia lo mismo que ahora dice Ortega,el pais dse puede desestabilizar si lo dejo este puesto,Somoza luchaba contra el comunismo,Ortega lucha contra el capitalism»salvage»,la vida esta llena de cinismo no?tambien hay cinismo en paises desarrollados,pregonan que son democratas,esta hay que buscarla con lupa,el cambio de president no significa cambio,no estoy de acuerdo que porque somos tropic producimos dictadores,la mayoria de nuestra gente tiene valores civicos.

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