El año 2017 nos debe poner a la expectativa por las transformaciones que se están produciendo en el mundo y en nuestro país.
Vale la pena analizar lo que sucedió en el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, que representaba a la Unión Nacional Opositora (UNO), ya que esta etapa fue la más difícil, pero se logró cambios que al final resultaron de beneficio para la mayoría de nicaragüenses.
Con grandes obstáculos se logró suspender el Servicio Militar obligatorio, reducir la deuda externa que estaba en 12 mil millones de dólares, gran inversión extranjera llegó al país, construcciones de numerosos hoteles y remodelación de otros.
La moneda se logró estabilizar con dificultad por el déficit remanente de la administración anterior, pero se avanzó y la población adquirió confianza cuando regresaron miles del exilio y la Resistencia Nicaragüense entregó las armas.
El turismo, las condonaciones e inversiones en el país, fueron recuperando la estabilidad en Nicaragua.
En las elecciones de 1996, la Alianza Liberal encabezada por el PLC y su candidato, doctor Arnoldo Alemán L., obtuvieron cómodamente el triunfo. Pero los gobiernos y políticos oportunistas pactaron, acordaron y convinieron en beneficio de cúpulas que aminoraron los avances que se venían produciendo en el país.
Desde 1999 la situación política del país se hizo compleja cuando se oficializó el pacto PLC-FSLN. A pesar de esto se continuó en el camino de la democracia con el triunfo de la Alianza Liberal, encabezada por el ingeniero Enrique Bolaños, electo presidente de Nicaragua en 2001, que gobernó hasta enero del 2006.
Pero por el pacto de 1999, y la división de la oposición, el presidente electo para el 2007, fue el candidato del FSLN, señor Daniel Ortega S.
Y después de dos períodos consecutivos del FSLN (2007-2011, 2012-2016, y la “relección” de este año 2017), el pueblo nicaragüense espera:
1— que el índice de desocupados disminuya y aumenten las fuentes de trabajo, con aumento salarial, sin someterse de manera rígida a directrices del Banco Mundial, BCIE, Alba, FMI, ya que algunas de estas instituciones no andan bien, y la amenaza del “Nica Act” está latente.
2— que la amenaza de devaluación monetaria no se cumpla, y que las reservas del Banco Central no disminuyan.
3— que la atención a la salud mejore, para disminuir la mortalidad por neumonía y dengue; que las pensiones de jubilados se nivelen de acuerdo al deslizamiento de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.
4— que los accidentes automovilísticos, de autobuses y, especialmente los motociclísticos, disminuyan, con la coordinación de la Policía de Tránsito, Instituto Regulador de Transporte Municipal de Managua (Irtramma), y la colaboración de los conductores.
5— que la seguridad de los nicaragüenses mejore en las ciudades y zonas rurales.
6— que las tarifas de electricidad, agua, telefonía convencional y celular, TV por cables e internet, no se incrementen de manera exagerada.
7— que la alianza entre cúpulas empresariales y Gobierno no sirvan únicamente para beneficios propios, dejando a la clase media y baja social, en situación deficitaria.
8— que se mantengan relaciones diplomáticas y económicas con países que en el pasado han ayudado a Nicaragua.
9— que aumente la producción agropecuaria, ganadera y otros productos que en el pasado hicieron que a Nicaragua se le llamara “granero de Centroamérica”.
10— que se haga revisión de los programas de educación, desde preescolar hasta la universidad, con el fin de que los estudiantes y profesionales compitan con homólogos de centros de estudios extranjeros.
Si este decálogo virtual se aproximara a la realidad en el año 2017, gran parte de los nicaragüenses se tranquilizarían.
El autor es médico.
[email protected]