Leyendo un reciente artículo del secretario general de la OEA, Luis Almagro (que LA PRENSA publica en su edición de hoy), sobre los retos del 2017, señala como obstáculos para fortalecer la democracia, cuando se conculcan los derechos de los pobres en su lucha contra las causas de su pobreza, o las demandas de las mujeres que deben ser rescatadas de los patrones de pobreza estructural y violencia y la muerte por no acceder a los derechos de salud y su marginación en los sistemas educativos.
Insiste también en los derechos de los indígenas, afrodescendientes, mestizos, de los migrantes o la comunidad LGTBIQ cuando son estigmatizados y empujados a la periferia de la solución de sus problemas sociales, señalando que los principales antídotos contra estos venenos son la democracia, la democratización y el Estado de derecho.
En las últimas semanas hemos observado en nuestro país cómo escritores, analistas y políticos enfatizan en la necesidad del cumplimiento de un verdadero Estado de derecho, pero no limitándolo solo a la obligación de la clase política, sino también de los propios ciudadanos.
El abogado penalista José María Rayo afirma por ejemplo sobre la violación constante de los derechos humanos (DD. HH.) y el Estado de derecho, por la publicación por parte de algunos medios especialmente televisivos, de imágenes y videos de personas heridas o difuntas víctimas de los accidentes en las calles y carreteras, o de agresiones intrafamiliares y de otra índole, que atentan contra la privacidad y dignidad humana, advirtiendo las prohibiciones expresas del Código Penal sobre estas publicaciones y las penalidades que conllevan .
Se vuelven más comunes estas violaciones cuando cualquier ciudadano en un afán de protagonismo o morbosidad filma escenas trágicas y las difunde a través de las redes sin importarle el dolor de la familia o los amigos y mucho menos las violaciones legales, humanas o morales que está cometiendo.
Una referencia parecida señaló José Antonio López, abogado especialista en derecho laboral, sobre las constantes violaciones a las leyes por parte de los empleadores en contra de los trabajadores al conculcarles sus derechos, ya sea a través de salarios injustos, el no pago de sus prestaciones sociales o excluirlos en el sistema de seguridad social.
Para el doctor Marlon Loáisiga, abogado y litigante, la falta de conocimiento de los niños, adolescentes, jóvenes o adultos de la importancia de conocer el respeto a los DD. HH. y el Estado de derecho provoca que cada día se cometan más violaciones a los mismos, por lo que su enseñanza debe comenzar desde el seno del hogar, pero desafortunadamente son cada día más disfuncionales por el fenómeno patético de la migración.
El Estado de derecho en su concepción moderna es la apropiación que debe tener cada ciudadano del ejercicio de sus derechos y deberes con base en la Constitución y las leyes y lo cual solo se logra cuando se conocen y se practican.
2017 para el secretario de la OEA debe caracterizarse como un año clave en la vigencia de los principios democráticos y que debemos luchar para construir sociedades más justas y sistemas políticos funcionales que se apoyen en los derechos de la gente y no debemos permitir que la discriminación prevalezca en ningún sentido.
La importancia del cumplimiento de un Estado de derecho por parte de todos es lo que hace funcionar una verdadera democracia, mediante la participación ciudadana y el compromiso de conocer más y mejor nuestros derechos y deberes para exigirlos con energía y cumplirlos a la vez.
El autor es docente en derecho y ciencias políticas.