En la actualidad muchos nicaragüenses nos sentimos atrapados otra vez en una dictadura, preguntándonos: ¿cómo salir de ella? Lo malo es que siempre lo hacemos hasta que tenemos el agua hasta el cuello, a causa de: temor, indolencia, ignorancia, conveniencia. Mejor preguntémonos: qué hacer para no volver a caer en otra después que nos libremos “de esta”.
Nuestro problema ha sido el no tener conciencia de que todos los nicaragüenses, desde el más opulento hasta el más humilde somos “el soberano”. Teniendo derecho a que se nos consulte todo lo relacionado a nuestro país, sobre todo lo relacionado a la soberanía territorial.
Mientras no estemos claros de que Nicaragua es de todos siempre dejaremos que vengan los más astutos y usurpadores a decidir por nosotros. Siendo de todos, lo razonable es que las decisiones las apoyen la mayoría. He ahí lo sublime de la transparencia electoral o de consulta. Mas, como estamos en pañales en cuanto a esto es conveniente un buen árbitro (para no dar lugar a malos entendidos), no temiéndole a la observación de países amigos con experiencias sobre el tema.
En la evolución de las sociedades humanas se ha llegado a lo conveniente de un contrato social, estipulando los derechos, libertades y deberes de los ciudadanos, señalando límites y controles de los poderes del Estado para su equilibrio (separación de poderes), así como la duración del periodo para el cual son elegidos, aclarando que el pueblo es el soberano. Es obvio que estamos hablando de la Constitución Política, punto de referencia para la armonía del país. En nuestra historia como nación los dictadores la han violentado, ultrajado, despreciado, violado, burlado, manoseado, ajustándola a su medida como un traje de vestir, especialmente el artículo de la no reelección, nuestro talón de Aquiles.
En Nicaragua necesitamos una asamblea constituyente institucionalizada o convención mixta con delegados de todos los sectores nacionales (agrupaciones políticas, de trabajadores, empresarios, religiosas, indígenas, sociedad civil, derechos humanos, intelectuales, etc.) asesorados por personas como los doctores Alejandro Serrano y Sergio Cuaresma. Una vez elaborado presentarlo a los soberanos en la forma de un referéndum para su ratificación. Una vez aceptada: A defenderla con todo, para librarnos de estos ciclos interminables que no hablan bien de la inteligencia y dignidad de los nicaragüenses.
Así coexistiremos, ya que a esta altura del juego estoy claro que no debería existir la violencia como solución a los problemas políticos, pero, estoy más claro que a esta altura del juego no debería existir el continuismo, el cual engendra: autoritarismo, tiranía, despotismo, dictadura o como se le quiera llamar.
Permítanme sugerir: dignidad para los trabajadores del Estado, autonomía universitaria y municipal, solución a problemas de los nicaragüenses de la Costa Caribe, que el pueblo soberano tenga potestad de remover a sus representantes o magistrados en casos de corrupción o de traición, cedulación a todos los nicaragüenses, no permitir trampas para sacar del juego electoral a persona u organización política.
Que la mayoría decida, aceptemos la tolerancia, rechacemos a la funesta intolerancia, la cual abre las puertas al tenebroso fanatismo. Y, a través del camino llamado transparencia, llevados de la mano del legado de la humanidad llamado sufragio universal, transmutaremos nuestra Constitución Política en la piedra angular de la república.
El autor es ingeniero civil.