El próximo año el presidente inconstitucional Daniel Ortega comenzará un nuevo período de gobierno de la mano de su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta del país, que sumarán 15 años consecutivos en el poder.
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Representantes de organizaciones, analistas y personajes críticos al gobierno opinaron que Ortega solo pudo lograr el poder absoluto con la colaboración de los magistrados judiciales, electorales, sus diputados en la Asamblea Nacional, el Ejército y la Policía.
La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, manifestó particularmente que no se puede hablar de Ortega sin su Murillo, porque “es un dúo inseparable, unidos en el bien y en el mal”.
Aun así, Núñez reconoce que la mayor responsabilidad recae sobre Ortega, por ser el jefe de Estado.
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Buscan instrumento
“Alguien se podría preguntar: ¿por qué Daniel Ortega es considerado el más malo si nadie lo ve haciendo directamente las cosas? Lo que pasa es que él instrumentaliza a las instituciones y a la gente para actuar a su favor y en contra de la ley”, manifestó Núñez.
La presidenta del Cenidh caracterizó al sandinista Francisco Rosales, presidente de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), como “la voz de los mandatos dictatoriales de Ortega”.
Rosales es el presidente de la Sala que dictó la sentencia que declaró inaplicable el artículo 147 de la Constitución Política, sobre la prohibición de la reelección en 2010, para que Ortega se mantuviera en el poder, y también dictó la otra que sacó del proceso electoral de este año a la principal fuerza política opositora.
El politólogo José Antonio Peraza también cree que en última instancia Ortega es el mayor responsable del colapso de la institucionalidad del país, porque considera que los demás poderes del Estado solo reciben órdenes.
“Ni la Corte Suprema de Justicia, ni el Consejo Supremo Electoral van a hacer absolutamente nada que no sea avalado por el presidente Ortega”, aseguró el politólogo.
Pacto
La expresidenta del CSE, Rosa Marina Zelaya, opinó que el principal responsable de la destrucción de la institucionalidad que hoy vive el país, es el pacto de Ortega con el ex mandatario Arnoldo Alemán (1997-2001) en el 2000, con el que se repartieron entre leales todas las instituciones del Estado.
El ex-Contra Henry Zelaya, actual miembro del Frente Amplio Opositor, dijo que la Policía y el Ejército son responsables de las muertes de campesinos alzados en armas contra el gobierno de Ortega, aunque oficialmente el Estado no reconoce la existencia de grupos armados, sino que los llama “delincuentes”.
“Él (Ortega) tuvo la oportunidad en el 79 que ni siquiera la merecía, porque no fue ni mejor combatiente, ni tampoco fue uno de los más valientes en la lucha contra (la dictadura) Somoza, pero se le dio la oportunidad de que fuera el jefe de la Junta de Gobierno y fracasó”, cuestionó Zelaya.
El ex-Contra considera que Ortega es el personaje más terrible de Nicaragua y lamentó que en la actualidad no existan elecciones libres en el país.