Después de llevar su boxeo por el mundo y seducir con esa exquisita mezcla de arte y furia, astucia y violencia, Román “Chocolatito” González sigue recogiendo los frutos de su extraordinario esfuerzo, pero también de sus resultados perfectos.
González, quien al conquistar una cuarta corona mundial, avanzó sobre un territorio inexplorado para púgiles nicas, se ha convertido de nuevo en el Atleta del Año, mientras sitúa más alta la vara por la que se medirá a los boxeadores del futuro.
Era una escogencia anunciada. Ni siquiera la constancia de Cheslor Cuthbert todo el año en Grandes Ligas o el resurgimiento de Juan Carlos Ramírez en Anaheim, le hicieron sombra a Román, quien con su boxeo de alta precisión, invita a soñar.
No podía ser de otra forma con un atleta que es el mejor en su género, algo así como Lionel Messi en el futbol o Andy Murray en el tenis. El chavalo del barrio La Esperanza es el mejor boxeador libra por libra del mundo, aunque a veces nos cueste dimensionarlo.
Román se ha sobrepuesto al inconveniente de pelear en una división pequeña, que por lo general no es visible en los grandes mercados. Pero su boxeo brilla aún desde la sombra, emociona sin necesidad de estridencias y nos causa admiración, porque destruye con clase.
Y quizá lo mejor es que “Chocolatito” todavía no ha alcanzado la plenitud de su carrera. Aún tiene espacio para mejorar, correcciones que aplicar, ajustes que hacer. Y una vez que lo consiga, podrá romper los márgenes, reescribir la historia y alumbrar el futuro.
Por ahora nos queda apreciar y valorar a este chavalo, que decidido a trascender, se hizo cargo de sí mismo y no ha parado de escalar. ¡Salud!
Twitter: @EdRod16