Aunque la marcha del primero de diciembre no se pudo realizar con la participación de los campesinos, debido a que fueron reprimidos por la Policía Nacional, esto no es considerado un fracaso por los miembros de organizaciones que habían anunciado su respaldo a esta manifestación, sino más bien creen que es una demostración de miedo a la fortaleza que está tomando la lucha de los campesinos en contra de la Ley del Canal Interoceánico (840).
Los campesinos llegarían a Managua un días antes, el 30 de noviembre, pero la Policía evitó que salieran de su territorio agrediéndolos con balas de goma y bombas lacrimógenas. La marcha se realizó, pero sin la participación de los campesinos.
Ciudadanos Unidos por Nicaragua (CUN) fue una de las organizaciones que había anunciado su participación a la marcha, para demostrar su demanda de elecciones libres y justas y apoyar la demanda campesina.
Carlos Jarquín, vocero de CUN, dijo que “el movimiento campesino demostró valentía, organización y capacidad, porque estaban listos para venir a Managua, pero la Policía los reprimió porque fue la única manera que encontraron para denerlos”.
Jarquín cree que los campesinos son él único grupo social que genera credibilidad en la población y tiene la esperanza de que ellos sean la chispa que encienda el descontento dormido de los nicaragüenses.
Critican falta de protección a campesinos
Christian López, dirigente del grupo Unidad de la Gente que también participó en la marcha, criticó que cuando se convoca una marcha, se deja desprotegida a la gente que viene de fuera de Managua.
López también observó que muchas personas asistieron de manera independiente, a pesar de las amenazas de los motorizados.
“Hubo mucha gente que a la hora de los discursos se fueron porque eso ya no les interesaba”, observó López.