El documentalista Camilo de Castro fue testigo de los estragos que causó el huracán Otto en la reserva biológica Indio Maíz y como esta funcionó de muro de contención frente al fenómeno natural.
De Castro se encontraba de gira por la reserva cuando Otto botó decenas de árboles y puso en vilo durante varias horas a quienes habitan en la selva.
“Es una oportunidad para que todos nos unamos para hacer efectivo todos los planes de manejo que hay en la reserva y redoblar esfuerzos para proteger el bosque, los recursos que están ahí y hacerlo de una forma que nos permita garantizar el bienestar de la gente mestiza y del territorio indígena”, manifestó de Castro, tras resaltar la importancia de Indio Maíz.
Por la lejanía y complicaciones de comunicación, fue que las personas que viven en la reserva no se daban cuenta que un huracán se aproximaba el jueves pasado. Fue por de Castro que lo supieron y se prepararon en el último momento.

Hay que evaluar el impacto en la zona
Si se quiere conocer con certeza la magnitud de afectación del huracán en la reserva, de Castro aseguró que será necesario realizar un diagnóstico a profundidad del área boscosa que se perdió, esta vez no por la mano del hombre si no por la naturaleza.
“Toda la madera que está tumbada ahí se vuelve combustible en el verano para incendio, si entra gente a pegarle fuego va a ser difícil evitar un mayor deterioro de la reserva”, puntualizó.
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campamentos ilegales se encontraron entre octubre y diciembre del 2015 en la reserva biológica Indio Maíz. Esto da una idea de cuanto está invadida.