Para la Democracia Cristiana se han dado avances positivos en cuanto a cómo está percibiendo la opinión internacional la situación de Nicaragua, sobre todo por los errores que ha cometido el gobierno que los ha pagado caro el pueblo nicaragüense.
Claro está que el gobierno está ansioso de legitimar su viciado proceso electoral, pero aunque la OEA visite Nicaragua durante las elecciones, es sabido que no será en su calidad de observador puesto que para ser observador en el proceso se necesita más que venir el mismo día de las votaciones.
El gobierno muestra ansiedad, incertidumbre y búsqueda de legitimidad para su proceso electoral, que desafortunadamente han decidido acompañar algunas organizaciones políticas, incluso a sabiendas de que no cuentan con gente ni para poner sus propios fiscales, de manera que serán puestos por el mismo gobierno. Pero aún así esperan el milagro de convertirse en gobernantes.
La estrategia del gobierno hasta hoy no fue lo que esperaba. Al quitarle al sector opositor la representación legal del PLI, el mensaje era que iban a revivir a los muertos y a quebrantar la voluntad del votante, lo mismo que desprender de sus cargos a la segunda fuerza con presencia en la Asamblea Nacional y someter a algunos líderes políticos opositores valiosos hasta hoy y hacerlos parecer ante la opinión pública como resignados, aparecer con figuras ya casi olvidadas como primeros candidatos a diputados por Managua, nacionales y parlacénicos, personas que no son del agrado del votante y que tienen una historia amarga para el elector. Todo eso es parte de la trama que hizo el gobierno para quebrantar más la voluntad de los votantes opositores.
Pero lo cierto es que aunque la OEA esté presente en los comicios del 6 de noviembre, la famosa pareja matrimonial que ahora es fórmula presidencial jamás logrará quitar de la mente del elector y de la juventud nicaragüense, la idea de que gobiernan por sus pantalones, sin respeto a lo que un día juraron respetar y por lo cual miles de jóvenes, mujeres y aún niños, dieron su sangre por vivir en una Nicaragua próspera finales de los ochenta y después en la década entera.
Nuestra propuesta a la OEA contiene elementos importantes a considerarse en el aspecto político para que juntos podamos encontrar el camino del desarrollo integral, que no es solo crecimiento económico; para que podamos salir del ciclo vicioso de la política mezquina que nos ha llevado por los últimos cuarenta años a mantenernos como el segundo país más pobre de América Latina, ahora con los estadios virtuales, las concentraciones de jóvenes en eventos políticos familiares. Esto nos ha conducido a tener el número más alto de adolescentes embarazadas, así como incrementar a los jóvenes nini y mantener a muchos con la esperanza de que si votas por ellos te darán el chanchito, la gallina, la vaquita o el bendito zinc.
Los demócratas cristianos daremos a conocer nuestras propuestas a la OEA en el orden político y nuestro compromiso con el pueblo de justos hacer grande esta preciosa acción.
La autora es presidenta de la UDC.