Tal vez la mejor forma de entender el “Brexit” es analizando las etapas de la integración económica europea y su relación con los aumentos en la productividad, tal como lo hizo el economista húngaro Bela Balassa, tras analizar Centroamérica en los años 50-60 del siglo pasado.
1. Zona de Libre Comercio para bienes producidos en los países miembros es la etapa en la que Centroamérica se encuentra estancada desde que comenzó el actual proceso de integración. (32 países incluyendo a Noruega, Islandia, Suiza y Lichtenstein).
2. Unión Aduanera que permite la libre circulación de bienes originarios o no, sobre la base de un Arancel Externo Común. En esta etapa, a la que igual que las paradojas de Zenón sobre Aquiles y la flecha, Centroamérica se aproxima más cada día pero nunca llega. Costa Rica ha negociado tratados de Libre Comercio por su cuenta, obstaculizando la perfección del Nauca. (La UE de 28 países y ahora 27 le responden al Reino Unido.)
3. La etapa de la libre circulación de los factores de producción (capital y mano de obra, porque la tierra no es móvil) o sea la etapa del Mercado Común, que en Centroamérica solo existió en el Artículo I del Tratado General de Integración y que nunca vio luz, pero que en Europa llegó a llamarse Schengen. (26 miembros, 22 de la Unión Europea (UE) y 4 de la Zona de Libre Comercio Europea pero no de la Unión Aduanera. El Reino Unido e Irlanda no entraron). Aunque fracasó un esfuerzo regional en 1967, en la Resolución Consultiva 05-27-01 de 2012, la Corte Centroamericana de Justicia falló, sobre el alcance del Tratado de Asociación Económica del Triángulo Norte, que la libre circulación de personas incluye la libre circulación de mano de obra.
Esta tercera etapa tiene tres componentes. 3a. La libre circulación del capital (para este componente, tanto en Europa como en Centroamérica, los hechos se adelantaron a la realidad y la libre circulación se dio sin la intervención de los gobiernos). Este componente quedó funcionando de facto, fuera de Schengen. 3b. Libre circulación de personas haciendo turismo. (Schengen quedó reducido a dispensar el visado turístico para los miembros de la UE y para algunos países designados como beneficiarios, entre los que por el momento se encuentra Nicaragua.) 3c. La libre circulación de mano de obra. Este es el meollo del “Brexit” y la razón por la que el Reino Unido no entró a Schengen, con la esperanza que al quedarse fuera podría evitar que la mano de obra continental emigrara y trabajara en las Islas Británicas.
4. La Unión Monetaria que en Centroamérica se intentó emular con una moneda que solo existe en libros para la Cámara de Compensación: El Peso Centroamericano que está más lejana de ser realidad hoy que hace cincuenta años. En Europa adoptaron el euro 19 países y seis miembros adicionales de la Unión Aduanera están obligados a adoptarlo pronto.
El asunto es que en algún momento que no he podido determinar con exactitud, la libre circulación de mano de obra europea dentro de la UE se salió de la Etapa 3, del Mercado Común (Schengen) y pasó a formar parte de la etapa 1: La Zona de Libre Comercio. Es decir que el libre comercio ahora es indisoluble de la libre circulación de mano de obra. Las dos políticas van de la mano y a los ojos de los otros países de la UE la Integración no es un “Menú a la Carte” en el cual uno puede optar por escoger lo que le guste y dejar por fuera lo que no le guste. (No room for cherry-picking).
La Teoría de las Ventajas Comparativas de David Ricardo se dieron antes que apareciera el Banco Mundial y eliminara, con sus políticas de ajuste, cualquier intento de compensar a través de gasto fiscal (G-T), los desequilibrios generados por la globalización (X-M) y los cambios en la productividad, mientras el Fondo Monetario cuando puede, impide que esos equilibrios se restauren por la vía de la política monetaria (C+I) o cambiaria. La excepción es la devaluación del yuan chino y la emisión de dinero por encima del respaldo en Venezuela.
Eso deja la carga del ajuste por los cambios en la productividad en el lado de la producción y al reverso de la ecuación macroeconómica (ingreso), pero sobre los hombros de los más débiles: los obreros y campesinos, que votando con los pies, legítimamente se trasladan hacia los lugares donde su aporte productivo es mejor reconocido y recompensado. Asumidas las rigideces de las políticas monetaria y fiscal, y sin permitir la migración de mano de obra, no hay forma de compensar a los países relativamente menos productivos por su aporte al bien común generado por el libre comercio (Y).
Tener solo el libre comercio sin compensar sus efectos con la libre circulación de la mano de obra, y en Centroamérica, sin aceptar las jurisdicciones de la Corte Centroamericana de Justicia y del Parlacen, es una posición egoísta y cortoplacista. Esa es la posición del “Brexit”, de Estados Unidos (EE. UU.) en el Nafta y Cafta y de Costa Rica en la Sieca/SICA. La diferencia en este caso es que en Europa, los “otros 27” liderados por Francia y Alemania no permitirán a un miembro gozar de los beneficios del libre mercado sin participar de los costos de la integración. Consecuentemente en el ADA (CA-UE) hay una compensación en el componente de Cooperación, mientras en el Protocolo de Guatemala, mea culpa, no supimos frenar las ambiciones de los fuertes y en EE. UU. hasta hablan de edificar muros.
En resumen, la Gran Bretaña tratará de negociar su salida de la libre circulación de mano de obra, pero quedándose en la Zona de Libre Comercio y el resto de Europa le dirá que no hay lo uno sin lo otro. A eso se reduce la negociación que comienza en la primavera del 2017. Ojalá triunfe la tesis Franco-Alemana, porque el futuro de la remuneración de nuestra mano de obra se lo merece. Por nuestro lado, no debemos esperar pasivamente el resultado sino empezar por adherirnos al Tratado de Asociación Económica de Guatemala, El Salvador y Honduras.
El autor es ex secretario general adjunto de la Sieca y exministro del Mific.